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Salin invierte la cuesta

  • El finlandés realiza su mejor partido en la ACB con 26 puntos y se erige en capital en el triunfo

  • El equipo remonta 19 puntos, pero no recupera el 'average' particular con Andorra

Sasu Salin celebra una de sus canastas en mitad de la pista. Sasu Salin celebra una de sus canastas en mitad de la pista.

Sasu Salin celebra una de sus canastas en mitad de la pista. / acb photo

Cuesta calibrar con qué sensaciones aterriza el Unicaja en el play off, que salta al pasar la esquina. Puede que sea buen espejo el encuentro de ayer tarde, donde el equipo mostró dos caras altamente diferenciadas. Una alternancia preocupante en la antesala de jugar por el retorno a la Euroliga, billete que marca en exceso el próximo proyecto.

Los de Plaza necesitaron de un inconmensurable Salin, que trazó su mejor partido en la ACB. 26 puntos, 14 de ellos para invertir la cuesta en el último cuarto, que tenía gran pendiente cuando el finlandés comenzó a encontrar la red andorrana. El escolta llegó a Málaga como especialista defensivo, pero ha dejado algunos partidos interesantes en ataque. Ante los de Peñarroya rompió el listón por arriba y aunque nosea su vara de medir natural, sí tiene calidad para consolidarse como una vía de anotación cotidiana.

El triunfo, reconfortante en fondo y forma, requiere de análisis profundo. Resultan inconcebibles los primeros 24 minutos a estas alturas, que un conjunto de más nivel seguramente no hubiera dado hueco a la redención. No obstante, sirve para salvar uno de los momentos complicados de la temporada. Se corta la hemorragia de dos tropiezos y se agarra la sexta plaza con una mano. La otra se le debe echar en Badalona tras no recuperar el average particular.

De arranque, el Morabanc tuvo una mentalización más óptima. Bajo el manto de Albicy, que jugaría Euroliga de ser más fiable en el tiro, comenzó a abrir hueco. Cuatro asistencias del galo alimentaban a Walker, que con tres triples establecía el 9-16. Daba réplica un corajudo Brooks con canastas de talento individual, pero el colectivo visitante se imponía (21-26).

De un tiempo a esta parte padece un problema el Unicaja, admitido por Plaza además, y es que con frecuencia defiende como ataca, cuando su virtud es precisamente el escenario inverso. Con la persiana bajada en el aro contrario, en el propio se servía la pasarela. Ahora eran Jaime Fernández y Blazic, de los que Peñarroya está sacando su mejor baloncesto, para volver a estirar (27-35). Chispazos individuales comprimían, pero la dinámica se tornaba en alarmante. Un Unicaja desnudo atrás y que no tapaba carencias con el rebote ofensivo, con solo uno contabilizado tras 20 minutos. Todo en la coctelera dejaba un 40-48 al descanso.

Seguía el descenso el conjunto cajista, que tocaba fondo con el 42-61 en contra. Minutos descorazonadores en los que Andorra campaba a sus anchas. Ordenó Plaza una zona 2-3 que prendería la mecha. Creó dudas en el engranaje ofensivo visitante y le dio el brío al partido que el Unicaja necesita, una algarabía para obrar la hazaña.

Remaría para acortar el 59-68, donde el club de Los Guindos se volcaría en los hombros de Salin. Antes McCallum entusiasmaba con cinco puntos seguidos y desquiciaba con una técnica momento después. Ahí 14 puntos del 10 verde reverterían la tendencia para el 83-75. Lo intentaría Albicy, que con nueve ponía las tablas (86-86) a falta de 15 segundos. El Unicaja tenía que volver a ganarlo. Fallaría dos libres Suárez, aunque Augustine daría un rebote básico. Sí anotaría uno el base americano, que serviría para echarle el lazo a una victoria capital. La decimonovena del curso en Liga Endesa, que aproxima el sexto lugar. Enclave que ahora traza un puente invisible con el Barcelona, tercero de forma matemática tras ganar en La Fonteta, para la postemporada. Queda una última jornada aún con importantes cosas en juego.

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