Unicaja

El factor Shermadini

  • Casimiro intenta optimizar su desequilibrio ofensivo y minimizar sus carencias defensivas

Shermadini realiza estiramientos. Shermadini realiza estiramientos.

Shermadini realiza estiramientos. / ACB Photo

Los centímetros han dominado tradicionalmente el baloncesto. No está tan claro en la evolución de este deporte que el “cuanto más alto mejor” siga vigente. La imponente presencia e impacto de Walter Tavares desmiente en el panorama europeo el declive del pívot dominante. Pero es un debate abierto, la optimización del uso de los interiores más grandes. La movilidad y la capacidad de defender a jugadores de una altura inferior es una demanda común de los entrenadores. No todos pueden.

En el Unicaja conviven el prototipo de pívot clásico y el moderno, Shermadini y Lessort. Centímetros y refinamiento técnico contra explosividad y capacidad física. Una buena mezcla. En temporadas anteriores en Las Palmas, Luis Casimiro ha demostrado exprimir bien a jugadores grandes como Balvin y Pasecniks. E intenta seguir esa línea. “Si le tenemos, hay que sacarle fruto”, responde Casimiro cuando se le cuestiona por las características de Shermadini.

En varios tiempos muertos se ha visto al técnico manchego exigir a Shermadini ostensiblemente. También en Andorra, donde el georgiano fue un factor desequilibrante. El pívot penaliza defensivamente en numerosos momentos, aunque el jugador se esfuerza en cumplir las demandas de los técnicos de salir más allá de la línea de triple. Se le ha visto culminar este año varios contragolpes tras robo, propio o de un compañeros. Es una estampa extraña, pero que se ha podido contemplar.

En Andorra se vio una versión defensiva más dominante de Shermadini. Supo el Unicaja canalizar con frecuencia el ataque del equipo del Principado hacia los dominios del georgiano, cerca del aro. Puso tres tapones y robó cuatro balones. Fueron sus topes en ambos apartados estadísticos en sus 67 partidos oficiales con la camiseta del Unicaja. No es, pese a su altura, un prodigio de dureza. Se le escapa algún rebote, aunque tenga muy buenas manos, por intensidad.

En su trayectoria en esta temporada, los números de Shermadini (también los de Lessort) son notablemente mejores en la Eurocup que en la ACB. El nivel de la segunda competición europea es inferior, en esta primera fase, al que existe a nivel nacional. Lo explota Shermadini con cifras que le colocan entre los hombres más valorados de la Eurocup. En competición europea promedia 14.4 puntos (con un exagerado 76% de tiros de dos), 4.7 rebotes y 18.3 de valoración (sólo le supera Diante Garrett, del Tofas Bursa, con 19.2) en 18 minutos. Un punto de valoración por minuto, una productividad tremenda. Nadie se le acerca en toda la competición extrapolando la estadística a 40 minutos.

En la ACB, en los mismos 18 minutos en pista, los números de Shermadini bajan aun entrando en los promedios la exhibición de Andorra, su mejor partido en ACB vestido de verde. 10.8 puntos (62% en tiros de dos), 4.1 rebotes y 12.8 de valoración promedia en los nueve partidos jugados hasta el momento. Tiene, es innegable, instantes devastadores, de Sherminator, como algún compañero le denomina cariñosamente. Los entrenadores que entrenan aquí consideran que la ACB es la más táctica de Europa, donde más se penalizan las carencias rivales, estudiadas hasta el extremo. Donde hay una grieta defensiva se golpea sin piedad. Casimiro explora cómo hacer más letal a Shermadini, un jugador de momentos.

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