15 aniversario Málaga Hoy | Unicaja Baloncesto Maneras de crecer

  • Tres títulos y cientos de partidos después, el Unicaja luce buena salud pero tiene el estímulo de no detenerse para seguir en la crema del baloncesto continental

La cantera del Unicaja, la semana pasada. La cantera del Unicaja, la semana pasada.

La cantera del Unicaja, la semana pasada. / Unicaja B. Fotopress

Condensar 15 años de una historia con muchos fascículos como es la del Unicaja en unos 5.000 caracteres de texto es complicado. Relucen los brazos al aire de Berni Rodríguez con la Copa y la Liga, los de Carlos Suárez tras vencer la Eurocup. También esa alegría espontánea en el Carpena tras acceder a la Final Four. Y el júbilo en un mediodía de mayo, hace unas semanas, cuando el equipo femenino consiguió el ascenso a la LF2, categoría de plata. Son los primeros pasos de un equipo destinado a dar muchas alegrías a Málaga. Hay, evidentemente, momentos oscuros también en este periodo, como esa caída del pedestal de la Euroliga.

El Unicaja es, en muchos aspectos, un club ejemplar. El respaldo inasequible del banco, la empresa más fiel en la élite europea, ofrece unas garantías altas. Pero el AVE del baloncesto europeo circula hoy en día a una velocidad superior. Es una coyuntura en la que hay que adaptarse, sin renunciar a la grandeza pero redimensionando la escala. Hay cuatro clubes españoles por encima en inversión. A mediados de la década pasada se estuvo en el Top 3. El magisterio en el banquillo de Maljkovic y Sergio Scariolo colocaron, con el carbón de la inversión bancaria, el tren sobre las vías. Un detalle de estabilidad es que en estos 15 años de vida de Málaga Hoy ha habido sólo siete inquilinos en el banquillo. Boza, Scariolo, Aíto García Reneses, Chus Mateo, Jasmin Repesa, Joan Plaza y Luis Casimiro.

El necesario paso adelante con la creación del equipo femenino permite entrar en otra dimensión competitiva y formativa

La llegada de la crisis redujo la inversión con el cambio de década, se redimensionó todo tras el paseo por las estrellas. En este periodo se han remozado el Palacio y Los Guindos, se dio el paso necesario de apostar por el deporte femenino, se ha alumbrado otra generación de canteranos que hacen o hicieron un master en los Estados Unidos. Es un vector diferente en el último lustro. Rubén Guerrero, ya en el primer equipo;Francis Alonso, probablemente pronto en él; Domas Sabonis, un jugador muy importante en la NBA... Han conjugado el ADN incrustado de Los Guindos con los métodos americanos, compatibilizando estudios y baloncesto. Una nueva generación se marcha para allá, ya de jugadores nacidos en 2000. Carralero, Gody Dike, Ale Scariolo... Hasta su padre, Sergio, el mejor entrenador de la historia del club, ha ganado un anillo de campeón de la NBA con los Raptors.

La culminación de las carreras impresionantes de Carlos Cabezas (aún da guerra en las pistas), Berni Rodríguez y Germán Gabriel, los juniors de oro y dos campeones del mundo absolutos, que ya tocan los 40, tiene continuidad con Alberto Díaz, otro producto local que enarbola los valores diferenciales de la cantera del Unicaja. Como Carlos Suárez, ya considerado con propiedad malagueño aunque naciera en Aranjuez. La refrescante llegada de Jaime Fernández es un trípode en el que crecer deportivamente.

Los ‘masters’ en EEUU para compatibilizar estudios y baloncesto son un nuevo vector en esta época

El baloncesto, el deporte, la vida en general, transita por tiempos convulsos pero también apasionantes. El juego en sí evoluciona, el centro de gravedad del aro se expandió a siete metros a la redonda. También cambia la manera de consumirlo. Las nuevas generaciones viven de highlights, hay una oferta de ocio mayúscula y hay que seducirlas para dar el relevo también en las gradas. El Unicaja es una entidad plenamente madura, con más de 40 años de historia, ya tres generaciones han sufrido y vibrado con el equipo, desde Guadaljaire.

Un tiempo muerto del Unicaja Femenino en la temporada pasada. Un tiempo muerto del Unicaja Femenino en la temporada pasada.

Un tiempo muerto del Unicaja Femenino en la temporada pasada. / Marilú Báez

El reto es seguir creciendo, adelantarse al futuro para continuar pensando en grande. Seguramente se firmarían tres títulos en los próximos 15 años, sería síntoma de que el club sigue en la pomada de los grandes, con el pujante equipo femenino también reclamando foco. Es lo que da lustre, el metal que se levanta, pero hay más. Seguramente la identificación aumente con la capacidad de producir y conservar el talento local, también por desarrollar el olfato y la intuición para adelantarse al rival, por potenciar el big data. Pero, por encima de todo, hay ideas innegociables, la competitividad, el respeto a la camiseta sin perder la deportividad.

En este periodo, Málaga acogió dos Copas del Rey, 2007 y 2014, y este 2020 verá también el mejor torneo del país en el Carpena. Y la provincia late. Hay núcleos interesantes en Estepona, Alhaurín de la Torre y Marbella como en la década anterior fue la Axarquía con el Rincón. Hay otras maneras de crecer, no sólo levantando títulos, aunque sea la que más guste.

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