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La difícil caza de los americanos

  • El aumento de oferta de China y la G-League complica el acceso a estadounidenses de nivel

Eduardo García y Luis Casimiro, la semana pasada.

Eduardo García y Luis Casimiro, la semana pasada. / javier albiñana

Aaron Jackson fue un base en el radar del Unicaja veranos atrás, pero su caché se desbocó para los niveles del club malagueño. Hacía ayer una reflexión en twitter que ayudaba a entender por dónde se mueve el mercado en el que se mueve el Unicaja y la forma de pensar de los jugadores americanos. "La gente no quiere estar en Europa durante 10 meses. La loca Europa está a punto de empezar a ser la última opción para tíos de gran nivel", opinaba Jackson, que tras dejar el CSKA de Moscú en el verano de 2017 se fue a jugar a China y acabó la temporada en los Rockets en la NBA. El país asiático es una opción sugerente para jugadores americanos. Competición más laxa y comprimida, aliñada con grandes sueldos. En marzo empiezan a quedar libres y pueden disfrutar de más vacaciones (o tiempo para trabajar) o reengancharse a competiciones, sea en Europa o Estados Unidos, como su caso.

El fantasma de la G-League empieza a crecer. En la competición tutelada por la NBA casi todos las franquicias tienen ya una sucursal. Los sueldos van en aumento y existen varios condicionantes que pueden mover el mapa. En Estados Unidos se valora al jugador europeo (en la última temporada, casi el 15% de jugadores habían nacido en el Viejo Continente) y la formación que se da. LeBron James, por ejemplo, hizo un encendido elogio de la inteligencia del jugador español al ser cuestionado por Calderón. El seguimiento es exhaustivo, hay ojeadores de cada franquicia americana en cada campeonato de selecciones en verano. También en los torneos juniors de la Euroliga, como hace un año y medio se pudo ver en Adidas Next Generation de Coín.

Mike Tobey, objetivo verde, se prepara para las ligas de verano en Nueva York

El Unicaja tiene dos plazas de extracomunitario. La idea es afinar el disparo al máximo en el base de la plantilla, que se entiende capital, como ya reconoció Luis Casimiro en su presentación. La experiencia con McCallum no resultó, en un jugador que vino por primera vez a Europa desde Estados Unidos y al que le costó coger dinámica. De hecho, su rendimiento fue irregular y de picos, no mejoró conforme pasaba la campaña. Esa bala se ha gastado. Para entender cómo está el mercado, todo un Maccabi de Tel Aviv ha fichado a Kendrick Ray, un combo de 1.88 metros y 24 años que ha brillado esta temporada en el CEZ Nymburk de la República Checa, con el que compitió en la Champions League. Había sido viligado por algún club de ACB por sus buenos números y cualidades.

Otro jugador americano al que echó el ojo el Unicaja fue Mike Tobey, tras su notable temporada en el Iberostar Tenerife. Tobey está en Nueva York entrenándose a la espera de participar en las ligas de verano. Brooklyn Nets y Utah Jazz se han interesado por las evoluciones del interior. Es la prioridad del jugador, apurar las opciones en la NBA. Convence en el Unicaja y no importa emplear en él una de las dos plaza de extracomunitarios disponibles. Pero el Valencia apuesta fuerte por él, aunque a Europa le salen rivales para optar a los mejores americanos. Y primero pescan una veintena de clubes antes que el Unicaja.

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