Valencia Básket - Unicaja El espejo cada vez más deformado

  • La distancia del Unicaja con el Valencia es cada vez más grande en todos los aspectos

  • Refuerzos de Kalinic, Prepelic, Hermansson y Derrick Williams para elevar el nivel

Los jugadores del Valencia Básket celebran en Madrid. Los jugadores del Valencia Básket celebran en Madrid.

Los jugadores del Valencia Básket celebran en Madrid. / Euroleague

El hombro a hombro del Unicaja y el Valencia protagonizó un tiempo la realidad del equipo malagueño, también cerca del Baskonia para ser la gran alternativa a los clubes futboleros (ahora, con nombres distintos, también lo es el equipo vitoriano con el Alavés). Hay episodios concretos tremendamente importantes en la historia de los dos clubes. Aquel cuarto de final de la temporada 2003/04 fue capital. En el quinto partido, el Unicaja venció en La Fonteta y ganó una plaza en la Euroliga que inauguró la época más gloriosa de la entidad. Durante años, estuvo un cuerpo por delante el club malagueño, con mejores resultados, también con una inversión más alta. Ahora, la realidad se ha invertido y la distancia cada vez es mayor.

Al golpe que supuso ganar la Eurocup de 2017 y obtener la plaza en la Euroliga, el Valencia reaccionó de manera gigantesca ganando la ACB y obteniendo también la plaza en la competición. El Unicaja se cayó de la pelea en los cuartos de final de la Eurocup en el año posterior, cuando, ya con Casimiro al frente, se cayó con el Alba después de haber robado el factor cancha. El Valencia batiría al equipo alemán en la final. Lo mismo ocurrió en la ACB, en los cuartos de final, meses después. Una victoria en Valencia en el primer partido no fue refrendada después. Son momentos bisagra y ahora el equipo taronja es un proyecto consolidado. Aunque en la ciudad del Turia está discutido su entrenador, Jaume Ponsarnau, la victoria del jueves en el WiZink Center muestra el potencial de este equipo, que ha mantenido a sus jugadores más importantes, sin perder ese núcleo nacional que ha sido clave en encontrar una identidad y que el Unicaja ha intentado emular en sus últimos movimientos. Los refuerzos de Kalinic, Hermansson, Prepelic y Derrick Williams demuestran la ambición del cuadro valenciano, cuyo presupuesto dobla ya al del Unicaja. Está por encima de los 18 millones de euros y el malagueño ha bajado de los 10 por primera vez en este siglo.

La construcción de una ciudad deportiva con poco par en Europa, ese músculo que se sacó organizando en un momento crítico la fase final de la ACB para cerrar la temporada, el proyecto avanzado para que en 2023 se inaugure el Casal España Arena, nombre que el mecenas Juan Roig ha elegido para la envidiable instalación y que tendrá capacidad para 15.600 personas... Son evidencias de un club que se ha instalado en un estrato superior al del Unicaja. El espejo cada vez está más distorsionado.

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