Unicaja y The Last dance A metros de Michael Jordan

  • Manolo Rubia, Mario Bárbara y Dani Romero relatan su viaje a Chicago para ver la final de la NBA en 1998, ahora refrescada con el documental 'The last dance' sobre la figura de Michael Jordan

Tertulia sobre 'The last dance'

En la primavera de 1998, el Unicaja era eliminado en los cuartos de final de la ACB por el Baskonia de Sergio Scariolo. Y tres miembros del equipo y del staff que entrenó por última vez Javier Imbroda se plantearon un reto que en aquel momento parecía bastante osado. Viajar a Chicago y ver los tres partidos de la final de la NBA que se jugaba en el United Center entre los Bulls de Jordan y Utah Jazz. Sí, la final de esa temporada que se retrata en "The last dance", el documental que distribuyen Netflix y Movistar y del que se habla masivamente en este parón competitivo por el coronavirus en todo el mundo.

Manolo Rubia, entonces delegado y ahora director deportivo; Mario Bárbara, todavía hoy fisioterapeuta del club; y Dani Romero, jugador de aquel equipo, miembro del mítico subcampeonato del 95 y hoy delegado de campo en los partidos del Carpena, hablaron con Kenny Miller, compañero en esa época y que vivía en Chicago para que les ayudara. Los tres relatan esa aventura en un charla distribuida por el club. Vista con la perspectiva que dan 22 años y de la grandeza de aquellas finales, "una inconsciencia", como define Mario Bárbara. Acudieron al tercer, cuarto y quinto partido, los dos primeros con triunfo de Chicago y el tercero de Utah. Ello llevó la serie al mítico sexto encuentro en Salt Lake City. En suma, vieron historia del deporte mundial in situ.

"Teníamos amigos que nos buscaron billetes baratos, a través de Lufthansa", recuerda Manolo Rubia sobre cómo se gestó el viaje. "Ha pasado mucho tiempo, al final de temporada, jugamos el play off contra Baskonia, el equipo de Sergio Scariolo entonces, que acabaría jugando la final contra el TDK de Luis Casimiro. Nos eliminó el Baskonia y hablamos de hacer esto", recuerda Bárbara: "Era un poco de inconsciencia porque veo las imágenes del documental, las colas para conseguir entradas, cómo es posible que se nos ocurriera. Fue un reto, Dani y Manolo pudieron conseguir acreditaciones de prensa y Kenny Miller me consiguió entradas para los tres partidos. Era doble inconsciencia, la de ir allí y creer que íbamos a entrar en un sitio que ahora vemos que era casi imposible y la inconsciencia de lo que había dentro del equipo, las situaciones duras, lo que dijo Jerry Krause de que era el último año de Jackson... Yo no lo sabía. Se sabía que era la última temporada de Jordan, pero no más detalles aquí en España".

Las acreditaciones de aquella final. Las acreditaciones de aquella final.

Las acreditaciones de aquella final.

"No sabíamos el año que se habían tirado, todo lo que vemos en el documental, fuimos vírgenes, flipando con cada cosa, de todo lo que había arrastrado no éramos nada conscientes", explica Dani Romero: "Había una distancia de brutal en concepción de baloncesto y espectáculo, era otro mundo, otro deporte. También aparte de las características de los jugadores, por lo que se movía, lo que arrastraba... En casa parecían eternas las retransmisiones y allí se nos hacían cortas. Ahora hay una brecha pero se han cogido más cosas de allí, de alrededor del juego. Era brutal la diferencia y lo veíamos. Todo era bueno, nuevo y alucinante. Nos acreditamos, nos abren una puerta y están los pasillos de los jugadores, con libertad para estar a pie de pista, entrar en vestuario, estar a un metro de los jugadores que van a jugar la final. Hay una zona de restauración, de buffet libre... Íbamos acojonados, pero con la boca abierta. En la zona de prensa y te vas a la planta 7 y ves aquella perspectiva...".

"Nada más entrar veías la estatua de Jordan en la puerta", recordaba Romero, que fuera capitán cajista. "Es lo máximo que ha habido como jugador. Hay esa discusión con Kareem, LeBron o Kobe, pero Michael Jordan será así toda la vida, todo lo que ha supuesto baloncestísticamente y por, cómo vemos el documental, como iba más allá, cómo negoció con Nike y en lo que lo convirtió. Recuerdo el montonazo de periodistas que había alrededor de él, permitían sólo 3 o 5 preguntas, pero generaba una expectación increíble. Lo que más se acerca aquí es la organización de la Copa en ACB, todavía con mucha distancia. Te das más cuenta ahora con el documental de lo que vivimos", insiste Rubia.

La gorra de aquella final de 1998. La gorra de aquella final de 1998.

La gorra de aquella final de 1998.

"Me sorprendía la capacidad de los jugadores de abstraerse de todo eso y ponerse a jugar, parecía que estaban en una burbuja", recuerda Romero. "Había tanta gente en la pista que no se puede calentar casi, tengo alguna foto de ello y parecía increíble", apuntilla Bárbara: "Eran como tres horas antes allí, dos después y las de tres horas del partido, pasabas todo el día prácticamente".

"A medida que pasaban los partidos, veían que podían sentenciar en el quinto y empezaba a haber ambiente de festejar", señala Dani Romero. "La figura de Michael estaba por todos lados, fuimos a Michigan Avenue a su restaurante. Era brutal el espectáculo. La ACB estaba más cortita de marketing entonces. Estaba lleno tres horas antes. Era lo que había alrededor. No era una presión tipo Carpena a lo mejor, pero sí era un espectáculo", apunta Mario Bárbara: "La sensación era que iban a ganar los Bulls, pero perdieron al final ese quinto. Tuvo un tiro Michael Jordan, si lo hubiera metido hubiéramos visto su último tiro allí en el United Center, pero él no era tan de meterla de fuera".

"Utah tenía un equipazo. Stockton, Malone, Hornacek", recuerda Manolo Rubia: "Los partidos de liga regular son tediosos alguna vez, recuerdo que Andrés Montes, que estaba allí comentando los partidos, nos informó de que había una barbacoa". Lo atestigua Dani Romero con una gorra conmemorativa de esa barbacoa.

Un viaje que deparó muchas anécdotas para los tres miembros del Unicaja, como un choque de un coche de la policía con el que ellos habían alquilado. "Era la zona de South Lake", recuerda Rubia. "No sé si era conflictiva o no, pero no, pero la zona del apartamento que nos buscó Kenny veíamos los típicos bidones de fuego, los chavales haciendo carreras de 100 metros... Su forma era de aquella manera, pero el fondo de Kenny siempre fue y es increíble, nos buscó esa zona. Al entrar en una calle, iba Manolo conduciendo, veíamos un coche de la policía parado, hablando con unos jovencillos. Echan a correr por la acera, viene para atrás con las luces y nos pegó y se subió encima de nosotros. Estábamos acojonados. Se bajaron y cuando nos vieron nos pidieron perdón", rememora Romero. "Y nos preguntaron que qué hacíamos por allí", ríen los tres, recordando historias de un viaje en el que estuvieron a metros de Michael Jordan en su último baile con los Bulls.

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