Unicaja Baloncesto | Copa del Rey

Días de ilusión

  • La trayectoria del equipo alimenta la esperanza en los albores de la Copa

  • El colectivo llega con confianza, habiendo también buenas noticias individuales

Los jugadores del Unicaja celebran una victoria en el Carpena. Los jugadores del Unicaja celebran una victoria en el Carpena.

Los jugadores del Unicaja celebran una victoria en el Carpena. / acb photo

Hoy se da por inaugurada la semana de la ilusión. En apenas tres días se descorcha una nueva edición de la Copa del Rey, la joya de la corona del baloncesto español. El camino más corto hacia un título. Un torneo con un cariz especial que junta a ocho equipos en una ciudad. Madrid pondrá el tapete, en el que jugará un Unicaja que suma tres participaciones seguidas. El objetivo mínimo es estar, ahora toca darle un giro a la tuerca. Del único entorchado copero que hay en Los Guindos se cumplen ahora 14 años.

Los malagueños aterrizan en suelo capitalino con sensaciones agradables. Más allá de las últimas dos victorias en ACB, la forma es crucial. Dos inyecciones de confianza y energía, que a buen seguro ayudarán en los contextos complejos que sirve el torneo. Numéricamente, el escenario es casi ideal. Se firmaría de aquí a unos meses. Ser cabeza de serie,a priori, tiende un puente más cercano hacia el regreso a la Euroliga. El club cajista no quiere descabalgarse de la élite europea, con suculentas ventajas deportivas y económicas. Este fin se semana se coció una jornada propicia para los intereses verdes. Se consolida el cuarto puesto y ya se le ven las pegatinas al Baskonia. De los grandes es el que más cerca está, no sólo en la clasificación.

En el aspecto individual también hay noticias positivas. Obviamente, Wiltjer llega lanzado. El equipo, más tras la incertidumbre con Suárez, necesita que el único ala-pívot puro de la plantilla dé un rendimiento sólido. Ese tiro ganador debe impulsarle para que las características que le hacen especial prevalezcan sobre sus taras. Los bases llegan en un estado óptimo. Roberts se asentó como un director de juego fiable y con tino para aparecer en momentos de suma dificultad. Jaime Fernández recuperó esa marcha más que le hace ser diferencial. Ese brío con el que abre defensas y facilita puntos fáciles a sus compañeros. En esa situación, el Unicaja sube un escalón. En el retrato también aparece Boatright. El americano demostró frente al Baxi Manresa lo que puede ser. Tiene el nervio, la anotación y la visión para cambiar el signo de los partidos. "No quiero cambiarle. Quiero que tenga esos tiros indefendibles, esas rupturas con asistencias", explicaba Casimiro.

El club ganó un partido desde 2009, frente al Bilbao Básket en Gran Canaria en 2015

Milosavljevic, aunque negado con asiduidad en ataque, sí ofrece esa competitividad necesaria en contextos complejos. El serbio va a más y está por testar en una Copa del Rey –el año anterior no jugó–. Por dentro, Shermadini y Lessort alternan sus buenas versiones para que siempre haya un pívot de guardia. No es un cumplido, la situación parece propicia para hacer algo grande. Bien es cierto que la trayectoria copera no sonríe. Desde 2009, el Unicaja sólo ganó un partido. Hubo alguna ausencia, pero esos números no se corresponden con la historia verde. La última víctima cajista fue el Bilbao Básket en el Gran Canaria Arena en 2015.

Aún sin la consistencia que ofrecen Carlos Suárez y Alberto Díaz, parte clave del armazón defensivo, se intuye que hay herramientas para hacer saltar la sorpresa. El equipo demostró picos de nivel muy altos, que de plasmarlos en la capital con continuidad le harán muy potente. Los triunfos ante el Madrid y el Barcelona son el mejor ejemplo. Es la ilusión que alimenta el Unicaja ante una Copa esperanzadora.

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