San Pablo Burgos-Unicaja

Hinchar el colchón

  • Los de Casimiro visitan al San Pablo Burgos con el deseo de enlazar ocho triunfos

  • El San Pablo Burgos construyó un proyecto ambicioso con llegadas como la de Radoncic o Kratvsov

Dragan Milosavljevic intenta taponar a Vlatko Cancar en el Circuito Movistar de Guadalajara. Dragan Milosavljevic intenta taponar a Vlatko Cancar en el Circuito Movistar de Guadalajara.

Dragan Milosavljevic intenta taponar a Vlatko Cancar en el Circuito Movistar de Guadalajara. / ACB Photo

Tras Turín, toca Burgos. Dos ciudades que intentan asomar la cabeza en el baloncesto de su país, cada uno a su manera. Hay expectación por seguir viendo cómo crece un Unicaja que, de momento, va saltando las trampas rivales. De Italia salió con vida in extremis y está por ver si ese aviso ha calado en el vestuario. Abandonarse será sinónimo de derrota en la gran mayoría de los escenarios.

Enlaza siete triunfos y anhela el octavo, que sería el sexto en Liga Endesa. Sigue tras los pasos de los clubes de fútbol y el Baskonia. Sería tachar los objetivos en junio, pero queda un trecho largo. Se igualarían datos de la segunda campaña de Plaza en Málaga, la 2014/2015. Ahí se encadenaron ocho triunfos, lo que se puede igualar. Ráfagas de este calado ayudan a posicionarse bien, pero también se crece mejor desde el buen ambiente. Es lo que pretende este Unicaja.

Como se pudo comprobar entre semana, Casimiro llevaba razón. Aún hay campos de mejora. El manchego quiere que el equipo tenga la misma personalidad en el Carpena que a domicilio. Es el clímax de cualquier entrenador y se pueden contar con los dedos de una mano los equipos que lo consiguen. Que se dispare tan alto es buena seña, la ambición dentro es grande.

Queda camino por recorrer en la defensa. El técnico cajista insistía hace unas semanas en no mirar el número de puntos encajados, sino los tantos recibidos por posesión. Correr implica que los tanteos vayan al alza, pero lo que resulta inconcebible son los 104 encajados frente al Fiat Turín. Hay pasos por dar en esa parcela.

Se mide la madurez del equipo en Burgos, una ciudad y un club que insuflaron aire fresco a una Liga Endesa en época de cambio con nuevo jefe al volante. Las ganas de los burgaleses abrieron una rendija por la que este verano se colaron el Breogán y el Manresa. Era algo inevitable para el crecimiento de la liga.

El San Pablo Burgos no se detiene ahí. El deseo es ir seguir avanzando. Sin prisa, pero sin pausa. El proyecto de este curso es tangiblemente mejor al anterior. Hay ilusión en todos los estamentos de una entidad que desea quedarse en el primer escalón un tiempo. Con Epifanio en el banco, consiguieron retener a su faro, Deon Thompson. El americano, que estuvo en la lupa verde en el pasado, se siente cómodo con su ascendencia en el engranaje azulón.

También al interesante Cancar, campeón de Europa con Eslovenia al lado de Dragic y Doncic. Viene de hacer su tope de puntos en España ante el Madrid (24) y su mejora no se detiene a sus 21 años. Además, consiguieron piezas codiciadas en su rango adquisitivo. Jóvenes como Jaramaz o Radoncic o veteranos como Kratvsov, con alguna experiencia pasada en la NBA y en la competición nacional.

En el Coliseum ya cayó el Baskonia, lo que debe poner sobre aviso al Unicaja. Hay buen ambiente en el pabellón y cualquier síntoma de debilidad es gasolina para el San Pablo Burgos, aún lejos de su techo. Es el siguiente reto de los cajistas, que pueden dejar la Copa del Rey a un par de victorias a inicios de noviembre.

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