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Fulgor colosal en el trono de la Paloma

  • La hermandad presenta las nuevas andas de la Virgen, cuya talla y dorado ha realizado el taller de Hermanos Caballero

  • El nuevo conjunto podrá visitarse desde hoy en la capilla de la plaza de San Francisco

La Virgen de la Paloma preside el nuevo trono durante su presentación. La Virgen de la Paloma preside el nuevo trono durante su presentación.

La Virgen de la Paloma preside el nuevo trono durante su presentación. / fotografías: j. l. p.

Tras tener que esperar un año más para ver el conjunto culminado, la hermandad de la Paloma presentó el nuevo trono de la Virgen en el interior de su capilla. La pieza, que procesionará el próximo Miércoles Santo, ha sido ejecutada en talla y dorado por los talleres de Hermanos Caballero Farfán y cuenta con imaginería de Juan Vega, pintura de Raúl Berzosa y orfebrería de Montenegro.

La nueva pieza, que podrá visitarse desde hoy en el interior de la capilla de la plaza de San Francisco, sirve para renovar el anterior conjunto, realizado por Pedro Pérez Hidalgo en 1958. De planta basilical, se compone de tres cuerpos: un plinto bajo, el cajillo y las cresterías. Concebido como un altar procesional, cuenta con 4,16 metros de ancho, 5,57 de largo y 1,10 de alto, superando en diez centímetros la altura del trono anterior.

El frontal del trono cuenta con una réplica de la Virgen de la Paloma, patrona popular de los madrileños, que ha sido realizada por Raúl Berzosa y que se ubica en el centro de un nimbo sostenido por dos grandes ángeles de Juan Vega, con líneas similares al conjunto anterior. Los paños están decorados con los escudos papales de Pío IX -quien proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción de María- y Pío XII, que declaró el Dogma de la Asunción. Los laterales cuentan con dos grandes cartelas que rompen la linealidad. Los ángeles sostienen imágenes de la vida de María, como motivo principal de la decoración iconográfica del trono. En las centrales se encuentran la Anunciación y Encarnación del Verbo, primera aparición del Espíritu Santo, y la última aparición del mismo en la vida de la Virgen durante Pentecostés.

Igualmente, los cuadros o cuarterones del cajillo cuentan con ocho altorrelieves que relatan escenas relevantes de María como Madre de Jesús: La visitación a Isabel, el Nacimiento de Cristo, la presentación de Jesús en el templo y las bodas de Caná, en uno de los laterales, y Cristo con la cruz, muerto en brazos de su Madre, la Asunción a los cielos y la Coronación de la Virgen, en la otra parte.

Las capillas cuentan con las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, padres de María; su esposo, San José, y San Juan Evangelista, discípulo que acompañó a la Virgen durante el calvario de su hijo.

Finalmente, los arbotantes cuentan con hasta 17 tulipas en cada esquina y suponen "una explosión ornamental muy barroca con abundantes tallos y hojas que le confieren formas arborescentes", tal y como se detalló en la presentación del trono.

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