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Un milagro para ser beato

  • El proceso que llevará a Tiburcio Arnáiz a los altares llega a un Consejo de Cardenales tras el primer visto bueno del milagro

Estatua de Tiburcio Arnáiz instalada en el barrio de El Perchel. Estatua de Tiburcio Arnáiz instalada en el barrio de El Perchel.

Estatua de Tiburcio Arnáiz instalada en el barrio de El Perchel. / M. H.

El sacerdote jesuita Tiburcio Arnáiz, 91 años después de su muerte, está más cerca de los altares. Los teólogos responsables de revisar el milagro realizado por la intercesión del religioso el pasado 27 de junio dieron como resultado positivo este hito que, a falta de la aprobación de los Cardenales, lo llevará a marcar una fecha en rojo para su beatificación en El Vaticano.

Una vez certificado el milagro por el que un hombre consiguió recuperarse satisfactoriamente de una parada cardiorespiratoria tras encomendarse su familia al padre Arnáiz. Al no existir una explicación científica para dar respuesta a este suceso, la Congregación para la Causa de los Santos inició el proceso de beatificación del sacerdote. Esta efeméride quedará pendiente también de la fijación de una fecha por parte del Papa Francisco.

El proceso de beatificación de Tiburcio Arnáiz se inició en el año 1990, cuando el entonces obispo de Málaga, Ramón Buxarráis, incoaba la causa. Cuatro años más tarde, Antonio Dorado Soto cerraría la primera fase y en 1995 se remitió al Vaticano toda la documentación.

Durante la jornada de ayer se celebraron diversas eucaristías en la parroquia de San Ignacio, donde el jesuita se encuentra enterrado, en el 91 aniversario de su fallecimiento.

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