Pero Rajoy remonta

  • A diferencia de las autonómicas, el PP recupera la primera posición de cara a las elecciones generales

Las encuestas del Capdea funcionan, son de fiar, sobre todo si se realizan como ésta cerca de un proceso electoral. Cuando este centro de análisis de la Universidad de Granada publicó su sondeo a escasos meses de las elecciones andaluzas de mayo de 2015, casi lo clava. Acertó el porcentaje exacto de apoyo del PSOE y de Podemos, sobrevaloró al PP en dos puntos y erró con Ciudadanos, pero es que este partido no era nada incluso cuando se convocaron los comicios. Un resultado sobresaliente. En esta ocasión , Capdea también ha preguntado a los andaluces por las elecciones generales y, puesto que éstas se convocarán para noviembre o diciembre, merece la pena poner la lupa porque lo que viene a indicar es que el PP de Mariano Rajoy comienza a recuperarse después de cuatro años de desafección hacia el Gobierno central, de tal modo que su intención directa de voto supera en unas décimas a la del PSOE de Pedro Sánchez (un 22,1% frente a un 21,8%).

Un empate, pero eso ya es mucho. Para ganar otras elecciones generales, Mariano Rajoy necesita a Andalucía. O necesita que el PSOE le saque una ventaja menor a la diferencia que el PP pueda arañarle a los socialistas en Madrid, Valencia o Galicia, las comunidades con mayor peso popular, al menos hasta ahora. En las pasadas elecciones generales, las de noviembre de 2011, Mariano Rajoy barrió en Andalucía, obtuvo 33 diputados frente a 25 socialistas y sacó 10 puntos de ventaja al PSOE. Esto no volverá a ocurrir, ésa fue una victoria histórica que se produjo en un momento de debilidad socialista y antes de que emergiesen Ciudadanos y Podemos, pero la tendencia apunta a una recuperación. Si Rajoy neutraliza al PSOE en Andalucía con un número de diputados similar, estaría en condiciones de ganar las elecciones generales, puesto que los socialistas no parece que vayan a superar a los populares en las otras comunidades que más diputados aportan al Congreso. Ahora bien, una victoria en votos, o en escaños, no asegura el Gobierno si la diferencia es escasa, y éste es el escenario que se está dibujando ante las generales: Rajoy podría gobernar si su ventaja es suficiente para conjurar una alianza del PSOE con otros partidos de izquierda y, en especial, con Podemos.

A partir del año 2009, el PP se colocó por delante del PSOE en Andalucía en intención de voto para unas generales. Era el segundo año de la crisis, José Luis Rodríguez Zapatero se había quemado con sus políticas de ajuste y de rectificación y Rajoy se dibujaba como una esperanza para la economía española. El PP subió y subió (llegó a sacar 10 puntos), pero los primeros meses del Gobierno de Rajoy supusieron el jarro de agua helada para este partido. Y para los españoles. El Ejecutivo hizo lo impensable, subir los impuestos; acometió todas las reformas impopulares, comenzando por la laboral, y se mostró incapaz de frenar la destrucción de empleo. A partir de esas elecciones, los sondeos del Egopa comenzaron a dar al PP una intención directa de voto muy por debajo de la del PSOE. Hasta ahora, cuando se aprecia este empate que confirma la recuperación popular. La creación de empleo, el descenso de los impuestos y, en especial, una mejoría de las perspectivas económicas están consiguiendo lo que el Gobierno esperaba: aliviar la desafección pasada hasta situarse al final de esta legislatura un poco por delante de los socialistas. Y, en efecto, el vuelco se ha producido, aunque sólo la propia cita electoral y los acuerdos posteriores permitirán saber si es suficiente.

Es posible que un resultado ajustado abra una posibilidad hasta ahora inédita en España: que gobierne el segundo partido en votos con el apoyo de un tercero. La operación es complicada, puesto que se requiere un plus de legitimidad que salve el escollo de la mayoría. Pero es que, además, si el PP logra visualizar este escenario de pacto entre Podemos y el PSOE, ya habrá ganado bastante, porque los socialistas comenzarán a perder voto por un centro al que no gustan las radicalidades. Susana Díaz sabe de ello, por eso habla de la centralidad de los socialistas y por ello se acercó a Ciudadanos en vez de a Podemos.

Y ése es el otro gran apunte de este sondeo del Egopa: el diferente comportamiento de los andaluces según se trate de elecciones generales o autonómicas. El PP salva el tipo en Andalucía en unos sondeos nacionales, pero se hunde respecto a unas andaluzas. El partido de Juanma Moreno se aproxima peligrosamente al desfiladero de un apoyo menor del 20%, cuando se situaría al nivel de Podemos. A su favor sólo cuenta con los cuatro años que restan para las próximas elecciones andaluzas. Es posible que si el partido salva el tipo en las próximas generales, siga al mando de una formación que necesitará profundos cambios.

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