"La crisis de valores es más grave que la económica"

  • Francisco CaseroDe emigrante a jornalero y de sindicalista a empresario trotamundos l Casero analiza desde la agricultura ecológica los efectos de la reforma agraria y el Plan de Empleo Rural

FRANCISCO Casero (Marchena, Sevilla, 1948) viajó ayer a Nuremberg a una reunión como presidente del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica. En 1982 era secretario general del Sindicato de Obreros del Campo del que fue uno de sus fundadores cuando se creó seis años antes en Antequera. Durante quince años, vivió la emigración en Menorca.

-En 1982 gana el Nobel de Literatura García Márquez, autor de Cien años de soledad. 1982-2012. ¿Treinta años de qué?

-En 1982 habíamos vivido una transición. Eran tiempos de una gran esperanza, de una gran ilusión que la realidad fue transformando en una cierta decepción. Hasta llegar a la actual situación, a una crisis económica y una crisis de valores mucho más grave.

-¿Entonces Europa era un problema o una panacea?

-No ha sabido vehicular esas demandas. Se centró en territorios del mercado y la especulación. ¿Con qué autoridad piden en Italia o en Grecia el respeto de los principios democráticos?

-¿Qué fue de la reforma agraria?

-Una iniciativa de Rafael Escuredo que podía haber resultado histórica, un referente que no tuvo continuidad.

-En su viaje a Andalucía, Alfonso Carlos Comín recuerda la cita de Ortega que decía de esta tierra que era la única del Mediterráneo unida a un ideal paradisíaco. ¿Ha conocido ese paraíso?

-Yo digo a veces, y no se me entiende, que un pobre en Andalucía vive mejor que un pobre en el norte de Europa. No por el tema económico, sino por razones climáticas y de relaciones. Nos falta el componente de la responsabilidad, el compromiso, los deberes.

-¿Quién ganó el Mundial 82?

-¿Italia? ¿Brasil?

-Treinta años después, al menos le ganamos a Honduras...

-Recuerdo que España no estuvo a un buen nivel. El fútbol hoy lo tenemos hasta en la sopa. Se valoran cosas que aportan muy poco a la sociedad en detrimento de otras que son menos reconocidas.

-¿Quién se mojó más en el campo, Escuredo o Rodríguez de la Borbolla?

-Borbolla puso en marcha algo que pudo ser trascendental en Andalucía, el Plan Forestal Andaluz. Como tantas cosas, no se desarrolló. Escuredo representa el inicio, la ilusión primera.

-¿Hemos pasado de las comarcas deprimidas que visitó Escuredo en el otoño del 82 a las gentes deprimidas?

-Más que de deprimidas, hablaría de comarcas desfavorecidas.

-Los sindicatos anuncian movilizaciones. ¿La protesta del campo fue silenciosa?

-Cuando en los pueblos no hay respuestas, las reacciones a la larga pueden ser más contundentes, más violentas. Hay que saber interpretar esos silencios, que muchas veces vienen de la desesperación que va con la pobreza.

-¿Qué nota le daría al PER (Plan de Empleo Rural)?

-Los planes no tienen por qué ser malos. Lo malo es que no se pongan en marcha. El rendimiento no ha sido el esperado, pero en muchos pueblos se han realizado grandes transformaciones. Me duelen las sospechas sobre esa herramienta frente a la aceptación social de la corrupción de corbata y camisa blanca.

-¿Qué recuerda de Miguel Manaute, el primer consejero de Agricultura?

-Éramos casi vecinos, él de Arahal, yo de Marchena. Participamos en la creación del Sindicato de Obreros del Campo, aunque él se dedicó después a temas de agricultura y yo sindicales.

-¿Se imaginaba en 1982 que un hijo de la duquesa de Alba visitaría Marinaleda?

-Me pareció muy negativo. No son portadas del corazón lo que necesita esta tierra.

-El 23-F ocurrió un año antes. ¿Mermó la movilización de los jornaleros?

-¿A qué íbamos a temerle si habíamos creado las estructuras del sindicato en pleno franquismo? Ese mismo año 82 empezamos con las ocupaciones de fincas. El 30 de mayo de 1983 ocupamos El Indiano, un terreno de Rumasa entre Montellano y Puerto Serrano. Al día siguiente, Escuredo anunció la reforma agraria.

-¿La política es urbana?

-Tenemos una clase política que hace algo que no me parece ético y es acumular demasiados cargos. No se puede ser alcalde, presidente de la Federación de Municipios y parlamentario, me da igual que el alcalde lo sea de Sevilla o de Marinaleda. No tienen tiempo para recibir a la gente y dedican las horas de trabajo para asuntos de partido.

-En 1982 era alcalde de Madrid Tierno Galván. ¿A qué le suena la movida madrileña?

-Con diez años ya participaba en movimientos infantiles, no he tenido tiempo para movidas. Con 18 años, cuando era emigrante en Menorca, me dieron calabazas. Saqué a bailar a una menorquina y la pisé tres veces. Me prometí a mí mismo que no volvía a bailar. Conozco muy pocas discotecas. Y me gusta mucho la música.

-¿Qué echa en falta en su tierra?

-Capacidad de organización.

-Más que una Angela Merkel, ¿hace falta un Max Merkel, un mister Látigo?

-Hacen falta menos figuras y más sociedad civil. No hay nada más bonito que un colectivo con conciencia.

-¿Qué saben sus hijos de la transición?

-Iván tenía ocho años y Zaida tres. Ya de niños tenían la bandera andaluza en su habitación. Con el primer dinero que mi hijo ganó como ingeniero de montes me regaló la bandera de Andalucía que alguna vez sacó Salvador Távora.

-¿El mejor ministro de Agricultura?

-... Si tengo que pensarlo, malo.

-¿En 1982 había estado en Libia?

-La primera vez fui en 1984. El único español en una delegación de 19 europeos. Participé en la plantación de árboles en el desierto. El primer ministro de Agricultura de Felipe, Carlos Romero, me dijo que las relaciones con Libia eran esenciales para nuestro sector alimentario.

-¿Conoció a Gadafi?

-Estuve con él varias veces. Cuando vino a España no acepté la invitación de reunirme con él.

-Pues sería el único...

-No me convencía la agenda de la visita. Tenía un contenido más folclórico que compromisos económicos y empresariales.

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