Bienal de flamenco

Valderrama reivindica en 'Maestros' a una generación "libre de prejuicios"

  • El intérprete rinde hoy en el Lope de Vega un homenaje a grandes cantaores, entre los que está su padre, que sufrieron el rechazo de los puristas · Dulce Pontes y El Güito participan en el espectáculo

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Juan Valderrama no oculta su emoción por su visita, hoy a las 21:00, al Lope de Vega, donde presentará el espectáculo Maestros, su homenaje "personal y sentido" a aquellos cantaores que marcaron su niñez. El escenario sevillano, para el intérprete, tiene "más valor que el Carnegie Hall de Nueva York"; a esa impresión se suma el recuerdo, doloroso, de que su padre "con todos sus años" sólo actuó una vez dentro de la programación de la Bienal, algo que él hará esta noche.

Maestros recupera, según explicó Valderrama, otra memoria histórica, la de unas voces "inimitables, gargantas que sólo se han visto una vez en la historia" que formaron parte de "una etapa dorada del flamenco donde coincidieron varios genios, como en el Renacimiento". Antonio Chacón, La Niña de los Peines, Ramón Montoya, Manuel Vallejo, La Niña de la Puebla, Pepe Marchena, Pepe Pinto, Porrinas de Badajoz y el propio Juanito Valderrama son los artistas a los que este montaje rinde tributo, una generación "libre de prejuicios" que fue desacreditada por los puristas.

"El que cantaba bien, cantaba bien, y no había más historias. Pero el mairenismo empezó una campaña por la pureza. Y eso fue un poco quítate tú para ponerme yo", sostiene Valderrama. "Se negó a grandes cantaores, hubo una gran injusticia, aunque yo creo que había buena intención", afirma sin ganas de hacer sangre. Pero Valderrama conoce bien, por circunstancias familiares, el dolor que causó esta situación. "A mi padre se le rechazó mucho y lo pasó muy mal, cuando era un hombre que había trabajado con los mejores". Valderrama, el hijo, no defiende su reivindicación desde el rencor. "Hay que olvidar afrentas, andar hacia adelante. No hay que intentar venganzas inútiles: con eso le haría un flaco favor a mi padre. Lo importante es recuperar un legado impresionante". Parte de ese patrimonio, por cierto, fue rescatado por Poveda en el concierto de apertura de la Bienal, algo que le parece "extraordinario", aunque, advierte, "yo ya hice este espectáculo en junio".

El cantante recuperará ese repertorio desde su sensibilidad, "sin que se pierda la esencia". Descarta la posibilidad de "meterse en el traje de otros" porque, considera, "sería un suicidio". Para Valderrama, "un pintor que copia cuadros nunca expondrá, sus obras estarán en hoteles. El artista tiene que arriesgar". Además, él recupera "estilos que no se escuchan" y en los que se encuentra cómodo. "Me identifico con la dulzura y la filigrana, no me gustan los sonidos más negros".

Uno de los atractivos del concierto será la presencia de la cantante portuguesa Dulce Pontes y el legendario bailaor El Güito, de los que Valderrama se ha acompañado. De la primera cuenta que "es una enamorada del flamenco. A mí me gustaría que cantara la farruca, que tiene un origen gallego o portugués, difuso, un estilo que creo muy apropiado para ella. Pero con Dulce no se sabe. Es muy inquieta y puede sorprender". De El Güito, a quien conoce desde pequeño, cuando el bailaor interpretó la película Gitana junto a su madre, Dolores Abril, asegura que "quería darme el capricho de verle bailar como baila, de verle mover los brazos. Es uno de los pocos maestros que quedan".

Valderrama, que en sus trabajos anteriores se ha aproximado a géneros diversos como el bolero, la balada o la rumba, declara que le gustaría que su futuro profesional radicara en "el flamenco de autor". El intérprete adelanta que entre sus planes está "mirar a los poetas que me gustan y buscarme, pero eso será más adelante. ¡En bastante berenjenal me he metido ahora!".

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