La campaña de los jóvenes

Los políticos del mañana también se la juegan hoy

  • Los candidatos más jóvenes en las listas del PSOE y el PP son apuestas de futuro de los grandes partidos, pero lucharán esta campaña para llamar la atención del sector del votante novel.

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Ambos acuden con camisa de rayas por fuera, zapatos cómodos y vaqueros. La camisa de uno es azul con rayas verdes y blancas más finas. La del otro es verde con rayas azules y blancas. “No, de botellón no me iría con él. Está prohibido. Pero me iría de copas”. “Yo tampoco me iría de botellón, pero si me quiere invitar a tomar copas...”. La idea no avanza más allá del supuesto.

Agazapados en la mitad de la lista están los dos aspirantes más jóvenes de las listas del PSOE y del PP para las Municipales en el Ayuntamiento de Sevilla. Alejandro Guerra (sin parentesco con el ex vicepresidente del gobierno) sevillano de 1986, del barrio de la Macarena. Dos asignaturas mediante, licenciado en Derecho. Ocupa el puesto 19 de la lista de Juan Espadas gracias a sus méritos como Secretario General de las Juventudes Socialistas de Sevilla. José Luis (o Pepelu) García, también sevillano, de Sevilla Este, nacido en 1984 y diplomado en Relaciones Laborales por la Olavide, es además estudiante de Ciencias Políticas. Preside Nuevas Generaciones de Sevilla y ocupa la decimosexta plaza en la candidatura de Zoido. Según las últimas encuestas, como la publicada por Diario de Sevilla el pasado 3 de mayo, Pepelu tiene más posibilidades de sentarse en un escaño en Plaza Nueva la próxima legislatura (es el último concejal antes del margen del 17 que otorga la mayoría absoluta) que Alejandro, quien necesitaría una aplastante mayoría absoluta de Espadas para poder tomar un acta de concejal.

Sentados frente a frente limitan sus intervenciones a responder paralelamente las preguntas. Sólo en un par de ocasiones iniciarán un pequeño debate, no más allá de extenderse con una réplica a la respuesta del otro. Los máximos mandatarios de las canteras socialista y popular parecen respetarse. Son más educados que otros de sus mayores, aquellos que escupen violencia verbal en programas de los nuevos canales del TDT. No son amigos, pero la tolerancia brilla aun cuando muchos encuentros previos pudieron haber creado alguna rencilla.

“A mí sí me han echado cuenta para hacer el programa, estoy bastante satisfecho. Elaboramos un programa marco para toda la provincia y eso lo adoptó cada municipio según sus prioridades. Lo mismo en el caso de Sevilla capital, en la candidatura de Juan Espadas”, dice Alejandro. También presume Pepelu de sus aportaciones  al proyecto de Zoido, por quien presume haber sido escuchado: “Hemos hecho un programa en la calle, con asociaciones juveniles, deportivas, contando con las universidades. Hicimos un programa que se aplicó a cada ciudad”.

Ambos conocen al dedillo todas las propuestas para la juventud, que exponen con pasión y que se centran más o menos en lo mismo. Hablan de transporte urbano, de paro juvenil, hablan de alternativas al ocio... Zoido y Espadas se han definidio a sí mismos como los mejores candidatos para los jóvenes. En la guerra como en campaña, todo hoyo es trinchera, y cualquier aspecto se trabaja hasta la extenuación para adquirir ventaja frente al candidato rival. Con los jóvenes los políticos tratan de marcar las diferencias porque es un eterno tema de controversia. Sencillamente porque siempre está por solucionar. Sólo así se explica que en las listas, con mayores o menores posibilidades, los partidos introduzcan a personas que ni se acercan a los 30 años de edad.

Las cosas que hacen los jóvenes de hoy en día, meterse en política... ¿No será que les falta una buena mili? “Una mili no hace falta”, dice Pepelu, “porque cortaba por medio la carrera universitaria o laboral de los jóvenes. Fue uno de los grandes logros del Partido Popular, que la quitó. Nuestros padres o abuelos se lo pasaban muy bien en la mili, pero esta generación nos lo pasamos muy bien estudiando y formándonos. Yo entro en la política porque después de 30 años de PSOE hacía falta un cambio, algo nuevo. Empecé como delegado de clase y después de aprender en el mundo asociativo, pensé que lo mejor era cambiar las cosas a través de la política”. Alejandro Guerra también lo tiene claro: “Una mili no, claro, esto fue un avance ciudadano. Además, decir eso ya suena rancio. Y siempre es bueno que haya jóvenes interesados por la política y los problemas de los ciudadanos. Entré en la política porque pensé que no valía con quedarse parado. Creo que la política es el arte de cambiar las cosas, estoy para tratar de poner mi granito de arena, para hacer frente a las desigualdades”.

A pesar del corporativismo de estos tiempos bicromáticos que corren, aún se conceden margen para criticar a aquellos que están actualmente en liza. Guerra subraya que a la clase política le falta cercanía, porque “los ciudadanos viven lejos de sus políticos. Es un mal endémico de cualquier partido. Y falta naturalidad”. García no olvida tampoco que “hay una visión negra de los políticos y de que son todos iguales. Más que cercanía, creo que hace falta saber escuchar. Pueden oírte, pero no escucharte, que es sentir. El Gobierno de Sevilla oye, pero no escucha”.

Reencauzados al tema de la juventud, Guerra sentencia que “los jóvenes de hoy en día somos los mejor formados, con altos niveles de responsabilidad. Estoy orgulloso de la generación a la que represento”. Aun criticando las actuales condiciones del joven sevillano, García se resiste a hablar de generación ni-ni: “Yo no soy ni-ni, porque he estudiado y he trabajado”, al igual que muchos otros jóvenes. “Lo que les faltan son oportunidades. Tenemos un futuro prometedor por delante, aunque en malas circunstancias”, afirma. Guerra coincide con él, porque “lo de generación ni-ni es un concepto malintencionado, no estoy nada de acuerdo”.

Ellos, una vez tomen el relevo, quieren ser recordados como “jóvenes que han entrado en la política para cambiar las cosas, que son gente luchadora”, afirma el presidente de Nuevas Generaciones. El portavoz de JSA desea que les vean como “jóvenes preocupados con los problemas de la gente. Que piensan que sus ideas son las mejores para mejorar las cosas”.

Para terminar, a rebajar tensiones: ¿Se liga más como joven o como político? “Se liga igual de poco. Aunque yo llevo cinco años retirado del mercado”, ataja Pepelu. “Yo creo que se liga poco, sí, y también estoy fuera del mercado. Los jóvenes de las asociaciones políticas no son como las estrellas del rock" (ríen). Y la guinda, ¿Sevilla o Betis? “Sevillista, pero quiero mucho al Betis”, contesta Pepelu, que paradójicamente tiene un programa semanal en Radio Betis. “Betis, y me callo”, contrasta Guerra entre risas, quien no desea conceder palabras amables para el eterno rival. Parece que, a pesar de sus similitudes, están condenados a no parecerse en nada.

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