Málaga

Arrabales en el olvido

  • La Junta sigue sin impulsar la regeneración de esta zona del centro cinco años después de firmar un convenio con el Ayuntamiento

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3 de agosto del año 2005. Ese día, la entonces consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, Concepción Gutiérrez, y el aún alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ponían su firma a un convenio de colaboración con el que impulsar la rehabilitación de la zona de los arrabales del centro histórico. Un acuerdo que daba luz verde al compromiso de la Administración autonómica de invertir alrededor de cien millones de euros en la construcción de viviendas de protección oficial (VPO), con la prolongación al casco urbano del modelo del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) a través de las bautizadas como tecnocasas, y la creación de importantes equipamientos sociales y culturales de los que sigue careciendo el corazón de la urbe.

Cinco años después... Silencio. Ni hay tecnocasas, ni pisos a precio asequible, ni equipamientos... Nada de nada. Y, conforme a las previsiones que se manejan en este momento y dado el actual escenario de crisis económica, parece difícil pensar en que algo de lo diseñado un lustro atrás se haga realidad en los próximos ejercicios. Lo único que ha avanzado, con el freno de mano echado, ha sido el proceso de expropiación de solares y fincas sobre las que proyectar las actuaciones contempladas en el convenio.

Pero ni siquiera esta fase se ha comportado como debiera, puesto que de las 150 parcelas que el equipo encargado del proyecto de los arrabales incluyó, han acabado por materializarse alrededor de la mitad. ¿El motivo? La petición de buena parte de los propietarios afectados de ser excluidos del proceso ante la previsión de ejecutar proyectos particulares. Las administraciones, tras no pocos enfrentamientos, acabaron por sacarlos del plan.

Y no parece que el horizonte esté despejado. Fuentes próximas al proyecto indicaron que previsiblemente a lo largo del primer trimestre de 2011, es decir, antes de los comicios locales, salgan a licitación tres de las promociones de tecnocasas previstas: Lagunillas, Gigantes y Cobertizo del Conde, que sumarán alrededor de 200 pisos de alquiler destinados a jóvenes profesionales, al objeto de que en un mismo espacio agrupen lugar de residencia y de trabajo. A éstas hay que sumar otra pequeña actuación en calle Parras, de 28 casas, más avanzada en el tiempo, por cuanto desde el pasado mes de abril dispone de licencia de obras por parte de la Gerencia de Urbanismo. Estos cuatro eslabones del plan suman una inversión cercana a los 20 millones. Cuantía muy alejada de los comprometidos cien millones por los responsables autonómicos.

Al retraso de estas actuaciones residenciales, el gran damnificado del no desarrollo del plan de los arrabales son los equipamientos pensados para la zona del centro: la implantación de la Facultad de Bellas Artes en el Instituto Gaona, el traslado del centro educativo a las antiguas instalaciones de Cofarán, la escuela de español para extranjeros y un centro para el diseño... Son algunas de las joyas con las que cinco años atrás se pretendía innovar en el desarrollo del casco antiguo.

Pero ninguno de ellos tiene visos de prosperar. Muestra de ello es que la Universidad de Málaga, finalmente, ha optado por implantar Bellas Artes en el campus de El Ejido, y más recientemente, el Ayuntamiento ha licitado, a través de fondos estatales, la rehabilitación del antiguo edificio de Cofarán para que acojan talleres de formación en cerrajería, carpintería, bordados e informática, entre otros, así como aulas, servicios administrativos y aparcamientos para la Policía Local.

El proyecto del Centro Andaluz de Apoyo al Diseño Industrial en el antiguo garaje de Las Delicias, en el barrio de San Rafael, fue incluso una promesa electoral del PSOE. Tras formar parte del proyecto de los arrabales, el entonces consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, anucnió en un acto electoral con la candidata socialista en Málaga, Marisa Bustinduy, la creación de este proyecto. Promesa incumplida, como lo es, a día de hoy, la recuperación de los arrabales.

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