Mirando al cielo

  • Los expertos en cabañuelas aseguran que octubre será muy lluvioso y que 2011 también será un buen año de agua

No entienden de física ni han estudiado meteorología, pero tienen una habilidad que pocos conocen y que les permite conocer como nadie el tiempo. Agosto es el mes en el que para los expertos en las cabañuelas se deciden las condiciones meteorológicas que regirán el año que viene y en raras ocasiones suelen fallar. Si se atiende a este ancestral método de predicción, la lluvia que tanto bien hizo en la provincia de Málaga durante el invierno pasado volverá en octubre. Será un mes especialmente lluvioso, según coinciden los que durante todo el mes de agosto han estado pendientes cada día del cielo. Francisco Castillo, agricultor del Valle de Abdalajís, lleva toda la vida anotando las cabañuelas y "tanto las tempranas como las retorneras coinciden en que vendrán aguas tempranas a la provincia".

Las primeras son las que se observan entre el 1 y el 12 de agosto. Cada uno de estos días corresponde con un mes del año. Así el tiempo que haga el día 1 de agosto coincidirá con enero del año que viene, el 2 es febrero y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con las llamadas retorneras, salvo que en sentido inverso, es decir, el día 13 de agosto se identifica con el 24 de diciembre y el día 14 con noviembre. Pues este año unos y otros datos han dado unos resultados muy similares: 2011 será un año bueno en lo que a lluvia se refiere. Según Castillo, la temporada de lluvia comenzará en el mes de octubre, pero la recta final del año no se espera que sea demasiado lluviosa.

De hecho, las cabañuelas apuntan a que hasta febrero del año que viene no volverá a llover con la misma intensidad con la que podría hacerlo el mes que viene. Marzo seguirá la misma tendencia y sólo a partir de la segunda quincena de abril se espera que la lluvia dé una tregua a la provincia. Pero ahí no habrá terminado el periodo de agua. Pepe, un agricultor de Serrato también experto en cabañuelas, asegura que en mayo seguirá lloviendo aunque quizás ya no con tanta intensidad como durante el invierno. No tienen ayuda de ninguna estación meteorológica ni de un satélite para predecir el tiempo. Sólo se sirven de su experiencia y de no perder la atención de todo que ocurre en cuanto a la temperatura, el viento, la humedad y la nubosidad. Por ejemplo, si en agosto predomina el viento de levante, como ha ocurrido este año, los expertos lo interpretan como un buen preludio de lluvias.

También en algunos tipos plantas, los agricultores pueden vaticinar qué tiempo hará. Y este año parece que todo apunta a lo mismo porque las retamas están cargadas de semillas y eso significa que lloverá.

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