Los contactos entre los policías de Mijas y delincuentes originaron la investigación

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La Guardia Civil comenzó a investigar a los agentes de la Policía Local de Mijas que fueron detenidos en noviembre del pasado año, por su presunta implicación en una organización estructurada de tráfico de drogas, tras tener conocimiento de que presuntamente dos de ellos mantuvieron contactos con el supuesto cabecilla de una red investigada por robos con violencia, detenciones ilegales y tráfico de drogas, entre otros delitos.

Según el atestado realizado por los investigadores de la Policía Judicial del Instituto Armado, incluido en el sumario de la causa y al que tuvo acceso Europa Press, durante la intervención del teléfono móvil de uno de los arrestados como miembro de dicho grupo delictivo -operación que se desarrolló entre febrero y abril de 2009-, se comprobó que éste "tuvo contactos telefónicos" con dos de los agentes imputados posteriormente. El informe policial señala que de las vigilancias realizadas y de dichas llamadas se desprende que ese arrestado "mantiene amistad" con ambos agentes y apunta que estando los dos de servicio, "vistiendo uniforme y utilizando vehículo reglamentario", le avisaron "en más de una ocasión, alertándole de la entrada de embarcaciones supuestamente cargadas con hachís".

El fin, siempre según los investigadores, era que ese hombre "vigilara el desembarco de la droga, utilizando un visor nocturno desde la terraza de su domicilio", para que luego "los propios policías locales, una vez efectuado el desembarco en la playa, pudieran hacerse visibles, haciendo huir a los implicados en el alijo y de esta forma poder quedarse con la droga para su posterior venta ilegal".

A raíz de estas informaciones, la Policía Judicial de la Guardia Civil inició otra investigación, que coordinó el Juzgado de Instrucción número 2 de Fuengirola, por presuntos delitos contra la salud pública, cohecho, revelación de secretos y omisión del deber de perseguir delitos. Esta investigación se explotó en noviembre del pasado año con la detención de siete personas, entre ellas cinco policías locales.

Según las investigaciones, tres agentes son los que "asumen el liderazgo indistintamente" del grupo, mientras que los otros dos, compañeros de dos de los anteriores, "son conocedores de la actividad ilícita desarrollada, en la cual participan y se benefician económicamente". Además, el instituto armado sostiene que se valían "de su condición de agentes de la autoridad" y de "medios policiales". El atestado relata operaciones delictivas en las que supuestamente intervinieron algunos de los agentes imputados y añade que "son varias las llamadas intervenidas en las que los policías facilitan datos sobre antecedentes policiales a distintas personas, así como que intervienen en la anulación de denuncias de tráfico".

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