"En el muelle 1 habría que hacer un edificio con un diseño emblemático"

  • El empresario, que proyecta la creación de un hotel de lujo de 60 suites en el monte San Antón, destaca las grandes oportunidades de negocio para empresas turísticas o constructoras malagueñas en Panamá

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Baldomero Rodiles-San Miguel es presidente y fundador de varias empresas químicas desde 1975 y ha recibido todo tipo de distinciones. Fue incluso candidato a la Alcaldía de Málaga en 1983 por CDS y desde 2007 es el cónsul honorario de Panamá para Málaga, Granada, Jaén y Almería. En enero del año pasado fue elegido vicedecano y secretario general del Cuerpo Consular en Málaga. Nos recibe en su casa, una hermosa villa en Pinares de San Antón.

-Usted es el cónsul de Panamá, ¿qué relaciones tiene este país con Málaga?

-Málaga y Panamá tienen afortunadamente relaciones desde hace muchos años. De hecho, hace unos meses firmaron un convenio el presidente de la Asociación de Parques Tecnológicos de España, Felipe Romera, y la Ciudad del Saber de Panamá a través del cual todos los parques tecnológicos de España van a poder asesorar a todos los parques de Latinoamérica. Es una posibilidad de apertura de negocio muy interesante.

-¿En qué otros sectores hay relación?

-A través del consulado estamos haciendo charlas en la Cámara de Comercio de Málaga y ya se han enviado tres misiones empresariales a Panamá. Hay muchas firmas locales que tienen interés. Este país es ahora deficitario en camas hoteleras, por lo que invertir en hoteles sería interesante; así como en las grandes obras de infraestructuras. Por ejemplo, Sacyr está haciendo la ampliación del Canal de Panamá y FCC hará el Metro por 1.300 millones de euros nutriéndose de empresas andaluzas. En la cultura también hay opciones, ya que Málaga se ha convertido en una ciudad con un desarrollo museístico muy interesante y podemos contribuir.

-¿Hay ya empresas malagueñas asentadas en Panamá?

-Sí, por ejemplo hay una que se llama Heliopol -que acaba de construir el Palmeral de las Sorpresas- que está trabajando allí.

-¿Y al contrario?

-Eso es más difícil pero lo estamos intentando. A la feria Euroal en Torremolinos están viniendo empresas panameñas para conectar con el turismo europeo.

-Panamá es de los países más ricos de Centroamérica.

-Se asemeja a Costa Rica. Está en el área de influencia del dólar aunque Panamá tiene su propia moneda, el balboa, pero el cambio es equiparable. Tiene un atractivo impresionante con el Canal de Panamá que, con su ampliación, va a ser atravesado por el 5% del comercio mundial marítimo. Por otra parte, España se ha convertido en el segundo inversor más importante en Panamá por detrás de Estados Unidos. Panamá es un país pequeño, con 3,3 millones de habitantes, pero es un gran país en oportunidades.

-¿Cuáles son los mayores problemas que se suelen encontrar en el consulado?

-El consulado tiene dos facetas. La meramente administrativa a cualquier pañameño que pueda necesitar apoyo. También se dan poderes a empresarios locales para poder operar con sociedades en Panamá y el cónsul actúa como notario. Atendemos a la inmigración y ayudamos cuando tenemos algún interno en la cárcel de Alhaurín de la Torre, que también ocurre.

-¿Qué hacen en esos casos?

-Le damos apoyo moral y, dependiendo de sus recursos, le buscamos un abogado de oficio, ONG...

-¿Cuántos panameños hay en Málaga?

-Es una colonia pequeña que no llega a 100 personas

-Imagino entonces que los conocerá a todos.

-Sí, prácticamente.

-¿Qué le pareció el caso de esos niños bolivianos sin visado que no pudieron entrar en Málaga y fueron devueltos por medio mundo?

-Hay que regular la inmigración y eso se hace a través de las embajadas y los consulados en los países de origen y los receptores. A veces salta a los medios de comunicación alguna noticia que hiere la sensibilidad, pero son casos anecdóticos. Es necesario que haya una inmigración reglada para que todas esas personas que necesitan una oportunidad la puedan tener de forma ordenada.

-¿Cuál es la representación consular en Málaga?

-Somos 35 cónsules y somos, por tanto, 35 ventanas abiertas a los respectivos países que representamos y a partir de ahí podemos canalizar muchas iniciativas.

-Cambiando de asunto ¿qué le ha parecido la intervención occidental en Libia?

-Hay que ser muy prudentes. La comunidad internacional, basándose en la reglamentación de la ONU, no puede permitir que en ningún país exista lo que estaba existiendo en Libia y tiene, lógicamente, que intervenir. Pero hay que ser prudentes porque en estos países la democracia está por instaurarse y no es fácil seguir un modelo como el europeo. Nos encontramos con otras costumbres, otras religiones, un escaso desarrollo económico... por lo que hay que trabajar desde la base y tener muy en cuenta las características de cada país para tomar decisiones.

-¿Deberían los estados occidentales dejar a los países árabes que luchen por libre por su democracia?

-Hay que tener en cuenta que todas las poblaciones del mundo tienen acceso a la información a través de la televisión, los SMS, internet... Eso está originando un movimiento en las capas más jóvenes, que quieren cambios porque conocen cómo se vive en otras regiones del mundo. Nosotros debemos colaborar pero con la mínima intervención posible. Sólo con el respaldo de la ONU y cuando haya hechos graves para la población.

-Hablando de internet, ¿qué le han parecido, como diplomático que es, todas las revelaciones de Wikileaks?

-Para la población general puede tener morbo pero en el mundo de la diplomacia eso siempre ha ocurrido. Ahora han salido a la luz algunos comentarios, pero hay que tener en cuenta que una representación diplomática no solo está para que funcionen correctamente las relaciones entre dos países sino también para transmitir distintas informaciones de los intereses de un país respecto al otro. Para eso están las embajadas, los consulados y es una labor normal el que se informe. Pero si se hace de una forma pública ya pierde el matiz de diplomacia precisamente. Ha sido más un impacto mediático que otra cosa.

-¿Está cobrando Málaga más protagonismo en la organización de eventos?

-Málaga es una gran ciudad y provincia y siempre ha destacado por su brillantez en varias etapas. Ahora estamos viviendo un momento dulce en cuanto a la iniciativa pública y privada. Yo llamo a Málaga con el acrónimo TCUT (Turística, Cultural, Universitaria y Tecnológica), porque creo que son los cuatro pilares sobre los que se tiene que volcar.

-¿Y cuáles son los puntos débiles?

-Una gran asignatura pendiente es el tratamiento de aguas de las playas y la costa. También apostaría por tener una Málaga más verde y creo que es importante que todo el litoral esté conectado por un tren.

-Esos son proyectos históricos y eternos de esta provincia. ¿Pueden los consulados ayudar de alguna forma a que se desarrollen?

-Bueno, parece mentira pero a través de los consulados tenemos la suerte de estar en contacto continuamente con todos los poderes públicos y vamos hablando. Además podemos traer capitales inversores de los países que representamos siempre que haya proyectos interesantes a desarrollar.

-Imagino que no hay ninguna empresa de Panamá interesada en el corredor ferroviario.

-No, pero hay otros países como pueden ser Emiratos Árabes u otros que sí pueden invertir en un momento determinado. Hace muy poco el Banco de China ha abierto su primera sucursal en Madrid.

-También hay proyectos que, afortunadamente, ven la luz. ¿Ha visitado ya el Museo Thyssen?

-Sí, estuve en la inauguración. Entre la baronesa y el alcalde, con un gran esfuerzo e ilusión, han dotado a la capital de un punto museístico importantísimo. Es una colección que con la luz de sus cuadros va a iluminar más la Costa del Sol. Es algo que suma a lo que ya tenemos como el Museo Picasso, el CAC, el del Automóvil..

-¿Y qué le ha parecido El Palmeral en el puerto?

-Es una idea brillante con un diseño moderno. Quizás yo lo conectaría más con la ciudad para que hubiera una apertura total entre el puerto y que toda la ciudadanía pudiera disfrutarlo.

-Está aún esa verja en medio. ¿Habría que quitarla?

-Será poco a poco. Tenemos que acostumbrarnos a esa nueva fisonomía de la ciudad y creo que se conseguirá.

-Sí quitaron el Carrefour del proyecto ¿qué le pareció?

-Cuando se hace un proyecto hay que buscar la forma de rentabilizarlo porque tienen un coste económico importante. Pero hay que moverse en un punto de equilibrio entre la rentabilidad y un diseño que sea respetuoso con la imagen, el medio ambiente y que aporte arte a la ciudad.

-¿Qué haría usted allí?

-Lo primero que buscaría sería el diseño. Hay ejemplos como el Guggenheim, la Opera de Sidney... El contenido tendría que ir en consonancia con el exterior, pero me gustaría algo emblemático para la ciudad.

-Hablando de proyectos, usted es empresario y creo que quiere hacer un hotel de lujo en la capital. ¿Qué es?

-Es un proyecto en el que llevo trabajando 11 años. Iría en el monte de San Antón y he tenido todos los apoyos a nivel local y autonómico. La idea es hacer un hotel de la máxima calidad con 60 suites. Está recogido en el PGOU de Málaga y solo hace falta que sea publicado en el BOJA. Posteriormente entraría en negociaciones con alguna cadena de hotelería internacional y ya desarrollaríamos la idea. El techo autorizado son 7.500 metros cuadrados y haríamos un hotel boutique.

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