El curso pasado hubo 116 denuncias por droga en los colegios y sólo un detenido

  • El hachís fue el estupefaciente más consumido por los jóvenes, del que se incautaron 324 gramos en los centros de la provincia · La población objetivo estudia Secundaria, Bachillerato y Régimen Especial

El Plan de Respuesta Policial al Consumo y Tráfico Minorista de Drogas en los centros educativos y sus entornos culminó el pasado curso con la presentación de 116 denuncias por tenencia o consumo de estupefacientes, de las que sólo se registró una detención, según informó ayer el subdelegado del Gobierno en Málaga, Hilario López Luna. La droga más consumida por estos jóvenes fue el hachís, del que el pasado curso se incautaron 324 gramos en los centros de la provincia. Con respecto a las cifras del año anterior, los resultados son similares, aunque se han reducido en 12 denuncias.

A la vista de estos resultados, tanto López Luna como el delegado de Educación, Antonio Escámez, quisieron mandar un mensaje de tranquilidad a la comunidad educativa malagueña, con una idea clara: "los entornos escolares son seguros y van a seguir siéndolo gracias a la presencia policial", que durante el curso 2009-2010 controló 901 centros educativos, en cuya vigilancia participaron 1.936 efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, realizando un total de 6.916 visitas a los centros, que se mantendrán para el curso vigente. La población objetivo más sensible relacionada con el posible tráfico de droga, -fundamentalmente el alumnado de Secundaria, Bachillerato y enseñanza con Régimen Especial- cuenta con más de 147.000 alumnos en la provincia. No obstante, López Luna no quiso identificar las zonas más conflictivas "para no crear intranquilidad en las familias".

Del mismo modo, Escámez puso el acento en otras cuestiones como el acoso escolar, el uso de las nuevas tecnologías e internet, la violencia de género, la xenofobia o "los posibles brotes" de bandas y delincuencia juvenil. Según el delegado de Educación, en los últimos años, la "novedad ha sido la irrupción de las nuevas tecnologías y muy particularmente de determinadas aplicaciones". Las redes sociales, así como las nuevas formas de establecer contacto, han hecho que muchos jóvenes entiendan que "existe la capacidad de hacer cosas que no se atreverían a hacer en la vida real", ya que los medios electrónicos conceden la posibilidad de ser "totalmente anónimos".

Así, en los últimos años, no son insólitos los comentarios peyorativos, los vídeos insultantes o las imágenes que puedan denigrar a la persona a través de la Red. En este sentido, Escámez aseguró que están "incidiendo mucho", pero reconoció que aún queda "un largo camino por recorrer". La "corrección" contra las normas de convivencia se hacen mediante la privación del derecho de asistencia al centro, durante un máximo de 29 días, aunque "con derecho de asistencia a exámenes y sin interrupción del proceso formativo". Aunque en el anterior curso escolar, según Escámez, estas privaciones no superaron el 0,95% del total del alumnado.

Desde la Delegación provincial de Educación se puso en marcha el año pasado, en colaboración con la junta del personal docente, lo que dieron a conocer como el Libro Blanco para el uso seguro y educativo de las nuevas tecnologías e internet, un documento participativo y abierto, disponible para toda la comunidad educativa, cuyo uso fundamental era que las familias conocieran los riesgos principales de internet y las nuevas tecnologías, que "son medios fantásticos para la educación; pero, desde luego, no exentos de riesgos".

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