El filial inicia el trabajo tras el palo de no subir

  • Ruano y un remozado equipo ponen la primera piedra del ascenso con las pruebas médicas

Aún hoy cuesta creer que el Atlético Malagueño no consiguiera el ascenso a Segunda B. Ese último partido ante el Unión Adarve quedará grabado en muchas de las mentes que están en edad de formación en La Rosaleda. Esta mañana comienzan las pruebas médicas de inicio de la pretemporada para el Atlético Malagueño. Simbólicamente, un día para hacer borrón y cuenta nueva y poner la primera piedra del nuevo intento por ascender.

Manel Ruano, aunque cuestionado en el club en el tramo final, terminó de convencer y comenzará su tercer mandato en busca de obtener el premio. A sus órdenes habrá un grupo con bastantes caras nuevas y al que todavía le faltará mucho por cambiar debido a las peculiaridades que sufre el plantel este año. Ya salieron varios jugadores, alguno que incluso fueron importantes el año pasado, caso de Wojcik o Aarón Escandell, por ejemplo. Ayer, incluso, se conoció que el defensa Javi Mérida se marcha al Cartagena. Otros andan pendientes de si finalmente fragua el acuerdo de colaboración con el Torremolinos para que vayan fogueándose allí tipos que no tienen mucho hueco en la plantilla. Y es que a la buena camada del filial se unen también los juveniles que vienen apretando fuerte y que en las últimas dos temporadas han dejado clara muestra de su potencial.

A expensas de formalizar ese satélite, también conviene recordar que una docena de elementos están con Míchel en el primer equipo. Sin embargo, no todos irán a Holanda, varios de ellos entrarán en la criba del técnico.

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