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El polvorín del PP en Torremolinos

  • La batalla interna entre Fernández Montes y Del Cid sube de temperatura

Margarita del Cid, Elías Bendodo y Pedro Fernández Montes. Margarita del Cid, Elías Bendodo y Pedro Fernández Montes.

Margarita del Cid, Elías Bendodo y Pedro Fernández Montes.

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El polvorín del PP en Torremolinos va camino de convertirse en una historia por fascículos y de aquí a las elecciones municipales de 2019 quedan muchos capítulos por ver. La situación es la siguiente. El PP, con su presidente Elías Bendodo a la cabeza, quiere que la candidata el año que viene a la alcaldía sea Margarita del Cid. Es la mano derecha de Bendodo y una de las personas de su círculo íntimo profesional y de amistad. No es solo que lo quiera, sino que el comité electoral provincial del partido ya la designó como candidata el pasado 6 de marzo. En el polo opuesto está Pedro Fernández Montes, la cara histórica del PP en Torremolinos tras haber ganado todas las elecciones en las últimas décadas. Fernández Montes quiere repetir como candidato, no acepta a Del Cid y ha denunciado por activa y por pasiva en los últimos meses la preferencia que su partido hace oficialmente por Del Cid. Está tan enconado el problema que el PP constituyó el viernes pasado una comisión gestora a través de la cual Fernández Montes deja de ser el presidente de los populares en esa localidad y Manuel Marmolejo, otro hombre de confianza de Bendodo, asume temporalmente la responsabilidad del partido en Torremolinos.

Recuperar la alcaldía de Torremolinos -que perdió en 2015 tras un pacto entre el PSOE y otros partidos que pusieron al socialista José Ortiz como regidor- es vital para el PP porque ha sido una plaza segura durante dos décadas y porque, al ser uno de los que posee más habitantes en la costa occidental, es un paso importante para asegurarse la presidencia de la Diputación. El PP no ha conseguido darle la vuelta a la tortilla estos tres años vía moción de censura y dirigir de nuevo Torremolinos, como sí ha conseguido por ejemplo en Marbella. El PP gobierna en Estepona, Marbella y Fuengirola y, lógicamente, quiere conseguir en 2019 vía urnas antiguos feudos como Torremolinos, Benalmádena o Mijas.

El ex alcalde asegura que será candidato y despotrica contra Del Cid en Facebook

Convencer a Fernández Montes de que abandone el barco y dé vía libre a Del Cid no será sencillo para Bendodo. De hecho, la tensión es máxima. El ex alcalde, que dimitió tras las pasadas elecciones municipales al no conseguir ser de nuevo regidor, echó el lunes más madera al fuego con un extensísimo mensaje en su cuenta personal de Facebook en el que manifestaba su intención de ser candidato, dejando sin validez la decisión de su partido, y en el que ponía a caer de un burro a Margarita del Cid. "Para que no haya dudas ni especulaciones, quiero manifestar que presentaré mi candidatura al congreso local cuando se convoque porque no puedo defraudar a los muchos afiliados que me lo piden", aseguró. Con Del Cid se explayó a gusto: "su candidata no es considerada idónea, ni por mí ni por muchos afiliados, debido a las circunstancias sobrevenidas en los dos últimos años, con graves acusaciones en diferentes medios de comunicación, acompañadas de documentos probatorios y con amplio eco en Torremolinos; acusaciones implícitamente asumidas por la candidata puesto que no ha cumplido con la más elemental obligación de un político que es dar explicaciones, actuaciones y actitud inaceptables que han producido escándalo y generan y seguirán generando un fuerte rechazo por parte de una gran mayoría de afiliados y simpatizantes".

Fernández Montes tiene claro que habrá un congreso local para elegir al candidato y pide que sea "limpio, sin favoritismos y en igualdad para todos". Marmolejo ha asegurado que el objetivo de la comisión gestora es "preservar los intereses electorales y políticos del PP de Torremolinos y de sus afiliados, así como los del partido en Málaga". El tiempo juega en contra del PP, que sabe que no puede optar a una alcaldía sin un candidato claro y con fuertes peleas internas. Mientras, el resto de partidos se frotan las manos.

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