Balthus, entre el deseo y la inocencia

  • Ayer se cumplieron 100 años del nacimiento en París del polémico y genial pintor, fallecido en 2001

En realidad, en aquellas púberes que eran el tema favorito del artista francés Balthus no habría habido nada comprometedor de no ser por esos pequeños detalles sensuales y eróticos: una falda demasiado subida o unas piernas demasiado abiertas. Los críticos y observadores quedaban consternados con la sexualidad subyacente en sus pinturas. Pero para el pintor, fallecido el 18 de febrero de 2001 a los 92 años, sus representaciones no tenían nada de condenable, sino que eran imágenes puramente sensuales de un deseo libre de tabúes y de la inocencia.

Estos cuadros sobre el despertar de la sexualidad en las niñas, reflejado generalmente en interiores burgueses, le valieron a Balthus, de cuyo nacimiento se cumplieron ayer 100 años, la fama mundial.

"Ya en su primera exposición en 1934 se produjo un escándalo, porque se interpretó la escena de una de las pinturas como un intento de abuso de una menor", señala Sabine Rewald, comisaria de una gran exposición individual de Balthus que se celebró en Alemania, en Colonia, el año pasado.

Balthus describía su estilo como "realismo atemporal". Era autodidacta y su escuela de arte fue el Louvre. Durante semanas, pasaba las tardes en el museo parisino, donde estudiaba y copiaba obras de David, Poussin, Chardin y Courbet. Balthus era un defensor del oficio de los antiguos maestros. Estaba ligado a lo concreto y sus pinceladas eran directas, clásicas y expresivas.

En las décadas de los años 20 y 30 se relacionaba con Alberto Giacometti, André Malraux y Georges Bataille y conoció el impresionismo, el cubismo y el surrealismo, pero rechazaba casi todos los estilos artísticos: "La capacidad de pintar desaparece. Ya no existe casi nadie que la domine correctamente. Para confirmarlo, basta observar a los pintores de nuestro siglo. La mayoría de ellos no tienen nada que comunicar y sus obras no contienen nada digno de tomarse en cuenta por otros artistas. El único que suponía una excepción era Braque".

El artista, llamado en realidad Balthazar Klossowski de Rola y nacido en París en el seno de una familia de artistas polaca, creció en un entorno cosmopolita. Su madre, pintora, era amiga del poeta Rainer Maria Rilke. Y a través de su padre, un conocido historiador del arte parisino, conoció a Bonnard, Matisse y Monet.

En vida, Balthus era considerado especial y marginal. Durante su primera época parisina trabajaba intensamente retirado en su estudio del sexto arrondissement, en el corazón de la ciudad.

En 1976 adquirió en Suiza, un país donde había pasado parte de su juventud, la noble y amplia casa de madera Grand Chalet en Rossiniere, en el cantón de Waadt. Allí vivió hasta su muerte en febrero de 2001, con casi 93 años.

Balthus dejó una obra completa de unas 350 pinturas y 1.600 dibujos, entre ellos un retrato del artista español Joan Miró, numerosos paisajes suizos y franceses, las naturalezas muertas influenciadas por la pintura asiática y los célebres retratos eróticos de niñas, que hoy en día son seguramente los más conocidos de su producción.

Su trabajo ha influido a varios artistas, entre ellos el cineasta francés Jacques Rivette, cuya película Hurlevent (1985) está inspirada en los dibujos de Balthus realizados a comienzos de la década de 1930.

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