Definitivamente tontos

Thriller-fantástico, EEUU, 2010, 104 min. Dirección y guión: Scott Stewart. Fotografía: John Lindley. Música: John Frizzell. Cines: Málaga Nostrum, Larios, Vialia, Rosaleda, Plaza Mayor, La Verónica, Alfil, Miramar, La Cañada, Gran Marbella, Plaza del Mar, Rincón, El Ingenio

Dios se ha hartado de los hombres, lo que resulta comprensible si su omnivisión abarca todos los canales televisivos de todo el mundo, y ha decidido exterminarlos. Una historia ya contada, y varias veces, en la Biblia desde el Diluvio Universal a Sodoma y Gomorra. Pero esta vez lo ha decidido en serio (en lo que a no permitir arca alguna o salvar ni a un justo se refiere) a la vez que en broma (en lo que respecta al grotesco tratamiento gore-efectista que la película hace del tema). Aunque les resulte difícil creerlo hay una especie de arcángel San Miguel con aire de Terminator, adicto a las más poderosas armas de fuego y dado a la automutilación; una especie de José que se quiere hacer cargo del hijo de una especie de María embarazada -él hijo del dueño amargado y ella la amargada empleada de un bar cutre de carretera perdido en medio de la nada que se llama Paradise Falls (¿lo captan?)- a la que el arcángel busca para... El resto que se lo cuente el director, que para eso cobró. Las conversaciones teológicas -como la que mantienen los supuestos San Miguel y San Gabriel- deben figurar en todas las antologías de los disparates cinematográficos. La galería de personajes que viven o confluyen en el bar y la de monstruos que lo atacan -desde la vieja corretechos y comepescuerzos a la nube de moscas cojonero-apocalípticas- la hace apta para cines de verano tras la ingestión de abundantes tintos de ídem.

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