Pasear con el mundo en el bolsillo

  • El 'World Literary Atlas', un proyecto 'on line' creado por Pablo Santiago y Elisabeth Breil, nace con la intención de convertirse, poco a poco, en una gigantesca guía literaria de todo el planeta

Desde Homero en los albores de la literatura a los aventureros que se adentraron en América y vivieron la excitación de nombrar todo un Nuevo Mundo, desde los viajeros románticos del XIX en busca de una vida más auténtica y perfumada con exotismo a los ascéticos exilios interiores del XX, como Pessoa capturando todos los temblores del alma humana desde el ventanal de un café de Lisboa, "una de las constantes de la escritura ha sido la descripción de lugares, y ese impulso", dice el periodista Pablo Santiago, "ha constituido, de hecho, uno de los motores de su desarrollo". En un intento enciclopedista de compendiar tanto ese histórico afán de la literatura como de atender a su dimensión práctica, de privilegiada guía de viajes, Santiago y su socia Elisabeth Breil, diseñadora gráfica, han impulsado un proyecto, World Literary Atlas, que se ofrece al visitante -al que además se le invita a desempeñar un papel activo si así lo desea- como una herramienta para "cambiar la forma en que viajamos o paseamos por nuestras propias ciudades".

"Cuando sales de casa para visitar algún lugar siempre procuras leer algo, normalmente alguna guía y los folletos turísticos que vas encontrando por el camino. Pero esa información a menudo es bastante superficial y no te prepara para comprender el carácter del lugar a fondo. ¿No es más enriquecedor visitar, por ejemplo, Madrid habiendo leído antes lo que Neruda, Cernuda, Gómez de la Serna, Baroja o Hemingway escribieron sobre la ciudad? O Sevilla, sobre la que tanto se ha escrito: ¿no es más interesante ver cómo ha evolucionado su imagen a lo largo del tiempo?", dice Breil. "Se trata de reunir de algún modo el alma de los pueblos y ciudades. Hay cosas como el ambiente de un lugar, el carácter de sus gentes o los olores de sus calles y mercados, que sólo pueden encontrarse en los libros", tercia Santiago.

Este tipo de viaje es el que propone la World Literary Atlas (www.worldliteraryatlas.com), disponible en cinco idiomas (español, catalán, inglés, francés y alemán; pronto, gracias a la implicación de la pequeña comunidad que se ha generado ya en torno a la web, también podrá visitarse en gallego y portugués) y planteada como una especie de Wikipedia en la que "todo el mundo", explica la diseñadora, "puede publicar contenido de forma muy sencilla, así como corregir, ampliar y editar los contenidos que ya están publicados", puesto que el proyecto "se basa en la inteligencia colaborativa, en aunar el conocimiento de todos los usuarios para crear una herramienta de conocimiento única en internet". "Sabemos que se trata de un proyecto que necesita mucho tiempo de maduración, y que pasarán muchos años antes de que el volumen de información sea verdaderamente significativo", añade Breil, cuya cautela es comprensible si se repara en la colosal ambición, en el límite de lo utópico, de un proyecto que nace con humildad, consciente de la magnitud del "sueño", pero que aspira aun así a "reunir todas las descripciones de lugares escondidas en la literatura para componer la obra más completa y apasionante jamás escrita sobre el planeta Tierra".

De momento, más allá de la declaración de intenciones inaugural, este Atlas ofrece en la actualidad más de 300 lugares recogidos, con dos grandes ciudades, Madrid y La Habana, especialmente documentadas. Dado que la web permite geolocalizar con total precisión cada uno de esos lugares, otra de las ideas centrales es que los usuarios puedan leer "en pocos minutos y mientras pasean por alguna ciudad" cómo han sido esos sitios vistos y descritos por los escritores que a lo largo de la Historia han pasado por ellos", explican ambos.

"Nosotros, por ejemplo, recomendaríamos un paseo por las calles de La Habana de la mano de Luis Cernuda, Alejo Carpentier, García Lorca, Juan Ramón Jiménez o Anais Nin. El mapa literario de Madrid también empieza a estar bastante completo. Pero es igualmente curioso navegar por el mapa al azar y leer lo que otros grandes, como Hemingway o nuestro Unamuno, escribieron sobre distintos pueblos y ciudades de nuestra geografía", dice Breil.

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