Música El regreso de una figura indispensable

Peter Gabriel: ¿demasiado viejo para el rock n' roll?

  • Hoy llega a las tiendas el nuevo disco del músico británico, 'Scratch my back', en el que recrea a base de piano y orquesta temas de Lou Reed, Elbow y Radiohead, entre otros

Cuando allá por 2003 cierto periodista preguntó a Roger Waters, fundador de Pink Floyd, qué músico británico de su generación podría hacer algo interesante en el futuro, el autor de The wall contestó de inmediato: "Peter Gabriel". Resulta paradójico, porque desde entonces el antiguo miembro de Genesis, que el pasado sábado cumplió 60 años, no ha lanzado un nuevo álbum. El anterior, Up, salió a la venta en 2002, y sólo el disco Big Blue Ball, que apareció hace un par de años y que recogía las sesiones registradas en los estudios Realworld en 1991, 1993 y 1995, con músicos de medio mundo (desde Tim Finn a Marta Sebestyén) y un par de contribuciones de Gabriel, rompió muy parcialmente el silencio. Esta parsimonia, contraria a cualquier atisbo de fenómeno fan, es una constante en la carrera de este músico, autor de himnos como Solsbury hill y Biko y confesiones espeluznantes como Don't give up: de hecho, desde 1992 sólo cabe contar propiamente dos discos, Us y el citado Up, además de la música para la película Generación robada (2002) y la que compuso para la inauguración de The Millenium Dome en Londres, publicada bajo el título Ovo (2000). En todo este tiempo, eso sí, Gabriel ha dedicado tiempo y esfuerzo a la promoción de los derechos humanos (ha fundado organizaciones como Witness, The Hub y The Elders, junto a Nelson Mandela), ha sido reconocido como Hombre de Paz por los ganadores del Nobel (en 2006, de manos de Lech Walesa), ha diseñado videojuegos y a través de Realworld ha buscado fórmulas legales para la distribución de música a través de internet (como el inserto de anuncios publicitarios con cada canción descargada, suficientes para sufragar los derechos de autor). Al fin, no obstante, cabe poner un punto y aparte en esta historia: EMI lleva hoy a las tiendas el último álbum de Peter Gabriel, Scratch my back, compuesto en su totalidad por versiones, lo que para muchos seguidores puede no significar el disco que esperaban. Sin embargo, el autor de No self control se reserva su cuota de originalidad: el repertorio está formado por Heroes, de David Bowie; The boy in the bubble, de Paul Simon; Mirrorball, de Elbow; Flume, de Bon Iver; Listening wind, de Talking Heads; The power of the heart, de Lou Reed (que el mismo ha mantenido inédita y con la que cerró hace dos años su concierto en el Teatro Cervantes de Málaga); y My body is a cage, de Arcade Fire; The book of love, de The Magnetic Fields; I think it's going to rain today, de Randy Newman; Apres moi, de Regina Spektor; Philadelphia, de Neil Young, y Street spirit, de "Radiohead; y todos ellos han sido convenientemente recreados únicamente con piano y orquesta, sin guitarras ni baterías.

Para Scratch my back, Peter Gabriel ha trabajado con los productores Bob Ezrin (con quien ya colaboró en su primer disco en solitario, en 1977, y al que recuperó en 2002 para Up) y John Metcalfe y el ingeniero de sonido Tchad Blake, responsable de las mezclas de la música del británico desde Ovo. Gabriel, que cita a Debussy y Stravinsky como inspiradores de este proyecto, afirmó ayer en una entrevista con Reuters que decidió "eliminar guitarras y baterías para probar la paleta de orquesta y piano. Aunque siempre me preocupo de encajar bien las letras en los arreglos, esta vez, dado que no he compuesto las canciones y me he limitado a interpretarlas, he podido dedicar a este asunto más tiempo y atención". Scratch my back , eso sí, es sólo la primera parte de una aventura que se completará con la edición de I'll scratch yours, disco en el que serán otros artistas los que interpreten temas de Peter Gabriel en un intercambio inédito en la historia del rock. El protagonista se explica: "Hacer simplemente un disco de versiones me resultaba muy aburrido, así que pensé en un proceso distinto, algo como 'tú haces uno de mis álbumes, yo hago uno de los tuyos', algo que tuviera mucho de diálogo e interacción".

Resulta curioso que Peter Gabriel decidiera fundar en 1969 Genesis (banda que abandonó en 1975, tras The lamb lies down on Broadway) con el único interés de componer junto a otros músicos, no de interpretar. Ahora el tablero se vuelve del revés, y lo hace con un proyecto que aleja a Gabriel de los sonidos world music en los que tanto se volcó en los 80 (su álbum Passion, que sirvió de banda sonora a La última tentación de Cristo, es canónico en este sentido) para acercarlo a dignos herederos como Elbow y Radiohead. Lo suyo nunca dejó de ser rock. A su manera.

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