La Copa gripó el motor y así... (2-1)

  • El Sevilla, con una medular de nula llegada, sale de los puestos de Liga de Campeones en un partido definido a balón parado. Ni con el ingreso de hombres más ofensivos cambió un equipo que terminó con nueve

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El árbol no dejó ver el bosque. En este caso el árbol es la Copa y el bosque, una Liga en la que el Sevilla ha bajado su nivel como visitante, hasta el punto de que ayer encajó una dolorosa derrota que lo vuelve a sacar de los puestos de la Liga de Campeones. Acaba de empezar la segunda vuelta y no es oportuno encender ninguna luz de alarma, pero sí es cierto que, si el equipo de Manuel Jiménez quiere cumplir el objetivo fijado de repetir en la Champions el curso próximo, debería no tener más distracciones. Este Sevilla está hecho y concebido para afrontar todas las competiciones con garantías, así que no le cabe otra que apechugar con el alto listón que él mismo se ha puesto.

Fue una dolorosa derrota por varias cosas. La primera porque enfría la euforia de la semifinal copera. La segunda, porque Jiménez pierde a dos jugadores para esa cita, ya que las rojas de Negredo y Stankevicius fueron directas. Y la tercera, porque el Zaragoza tampoco hizo mucho para ganar. Este equipo que José Aurelio Gay está reconstruyendo hizo lo que debía, no mucho más, para ganar a un Sevilla que echó en falta a gente con más peso en la medular. Sólo había que echar un vistazo a la alineación que dispuso Jiménez para darse cuenta de que su prioridad total es la cita de Getafe. Es lógico, pero... Estaban en ella Kanoute y Negredo, como era previsible, pero el incombustible Jesús Navas le dejaba su sitio a José Carlos y esperaba turno en el banquillo junto a Zokora, mientras que Stankevicius volvía al puesto de lateral derecho para cederle el de central al lebrijano Cala, que tuvo ayer su debut en la Liga después de su estreno ante al Rangers en Nervión. Lo más llamativo, no obstante, era ver formando la pareja de medios centro a Duscher y Lolo. No son jugadores para llevar el peso de un partido, algo a lo que se obliga el propio Sevilla, y el equipo lo notó, vaya si lo notó. Quizás lo peor es que ni siquiera cuando entró Renato mejoró mucho la cosa, pues en la segunda parte apenas se contabilizaron llegadas relevantes sobre el portal de Carrizo.

Aun con dos hombres de neto corte destructivo en la medular, el Sevilla siempre trató de mandar en el duelo ante un Zaragoza que, con dos líneas de cuatro, se agazapaba a la espera de encontrar la adecuada conexión entre el inquieto e incómodo Suazo y Adrián Colunga. Evidentemente, con estos mimbres el conjunto de Jiménez no pudo realizar un juego fluido, aunque sí tuvo llegadas aisladas. Negredo, especialmente motivado por ser centro de todas las iras en La Romareda, tuvo un par de ocasiones en las que pudo poner en ventaja al Sevilla, en sendos balones colgados. Luego se fue desesperando hasta acabar expulsado.

Parecía que la estrategia sería la baza más fiable para hacer daño en la portería de Carrizo, ya que, ante la ausencia de un motor que dotara de más profundidad, las bandas tenían que ser claves y, si Diego Capel no terminaba de soltarse, José Carlos tampoco le cogió el pulso al partido.

En ese estado de cosas, Adrián Colunga dio un muy serio aviso al recibir un balón a la espalda de la defensa, pero, tras avanzar en solitario, no tuvo la suficiente frescura, ni la posición, y disparó alto. Fue un chispazo de un Zaragoza que seguía esperando esa conexión con que cogerle las espaldas a los defensores sevillistas. Pero así, a cuentagotas, fueron llegando los saques de esquina y las faltas. En uno de ellos, Contini resolvió una serie de rechaces en el área y marcó. Pero era día de estrategia y el Sevilla logró empatar en otro córner. Fue un espejismo, porque Negredo se equivocó de portería y batió a Palop en otra jugada a balón parado, pero en contra. Los de Jiménez, golpeados con una de sus especialidades.

Había que esperar una reacción en la segunda mitad, pero, pese al ingreso de Renato por Lolo, aquello no cambió. El Zaragoza se remangó y se agarró con la fuerza de un poseso a esa bombona de oxígeno que le suponen estos tres puntos. El recurso de Jesús Navas y Perotti tampoco valió, porque, con Negredo perdido en pendencias y guerras individuales, Kanoute era el único que podía encontrar vías donde no las había. Hasta que no pudo más. El cambio táctico con Perotti en la mediapunta no logró descerrajar al rival. El Sevilla fue muriendo poco a poco y soltó su último estertor con la estúpida jugada en la que Negredo se enzarzó con Contini. Como castigo, se pierde la semifinal copera, ese partido que ayer jugó a favor del Zaragoza.

2 - R. Zaragoza: Carrizo; Pulido, Jarosik, Contini, Paredes (Ander Herrera, min.9); Arizmendi (Edmilson, min.69), Gabi, Ponzio, Eliseu (Pennant, min.69); Colunga y Suazo.

1 - Sevilla C.F.: Palop; Stankevicius, Juan Cala, Escudé, Adriano; José Carlos (Perotti, min.46), Lolo (Renato, min.55), Duscher, Capel; Negredo y Kanouté (Navas, min.75).

Árbitro: Muñiz Fernández l (asturiano). Debió expulsar también a Contini junto a Negredo y fue muy riguroso con Stankevicius.

Tarjetas: Amarillas Ander Herrera (19'), Carrizo (39'), Duscher (42'), Arizmendi (46'), Adrián Colunga (47 y 92'), Jarosik (66') y Pennant (71'). Rojas Negredo (81'), Stankevicius (90') y Adrián Colunga (92').

Goles 1-0 (31') Contini. Resuelve en el área grande con un zurdazo cruzado una serie de rechaces en el área tras un córner. 1-1 (34') Kanoute. Córner en el que Cala salta y cabecea bombeado al larguero, para que el francés cace el rechace con su pierna izquierda. 2-1 (41') Negredo, en propia meta. Falta en el lateral del área que bota al primer palo Eliseu y el vallecano, en pugna con Jarosik, la pone en la escuadra al intentar despejar.

momentos clave 11' Carrizo saca una mano providencial ante Negredo, tras una dejada de Kanoute. 19' Adrián Colunga recibe un balón al hueco, dribla a Palop, pero dispara escorado y alto.

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