El candidato Sevilla FC

  • El Sevilla saca adelante el primer duelo ante uno de los grandes gracias a un fútbol vibrante y efectivo. El Real Madrid se salvó del desastre gracias a Casillas e incluso llegó a empatar

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Duda resuelta para los incrédulos. El Sevilla Fútbol Club de Manuel Jiménez es la tercera vía en la pelea por el título de la Liga española. No se trata, sin embargo, de sacar conclusiones precipitadas, ya lo era antes de la disputa de este maravilloso enfrentamiento contra el Real Madrid, pero el duelo de la noche de ayer sirvió para corroborar que los nervionenses tal vez no tengan los millones de euros de sus adversarios, pero sí cuentan con fútbol suficiente para plantarles cara en esa complicada pelea.

¿Quiere eso decir que ese 2-1 que campeaba en el marcador final tiene algún valor empírico? Para nada, salvo que el Sevilla ya tiene 15 puntos en su casillero clasificatorio, los mismos que el Real Madrid de Florentino, Kaká y Cristiano Ronaldo, entre otros, y esas 15 unidades, fruto de cinco triunfos consecutivos, ya no se las puede quitar nadie. A partir de ahí, con un edificio sólidamente construido, será cuestión de insistir en la misma línea, de trabajar cada partido como si fuera la mismísima final de Eindhoven con el fin de acabar el mismo con la misma sonrisa que ayer.

Ése, el trabajo, es la dirección correcta para un equipo que tal vez, sólo tal vez, no tenga el mismo glamour de sus rivales, para un conjunto de hombres que, a los ojos de la televisión nacional poseedora de los derechos de los partidos de los domingos, podría ser confundido incluso con el Rubin Kazan ruso si se tiene en cuenta el cariz de los comentarios de sus especialistas, al menos ayer. Y desde esa base está claro que el rumbo del Sevilla puede conducirlo hasta las más altas cotas.

Ni siquiera las adversidades que tuvo que sufrir ayer lo hicieron variar de esa línea. Cierto que el Real Madrid se había quedado en las vísperas sin Cristiano Ronaldo, y eso es un punto a tener en cuenta, pero el Sevilla se tuvo que sobreponer a más de un inconveniente durante los noventa minutos. Para empezar, la tempranera lesión de Squillaci, que, con la alta temperatura, privaba a Jiménez de un cambio de refresco en la fase más complicada. Pero eso no sería lo peor, más grave aún fueron los dos goles que evitó Casillas  o que erraron, según con el cristal con el que se mire, Renato y Perotti. Habían sido dos ocasiones flagrantes de matar el partido y, sin embargo, sí arribó el tanto de Pepe segundos después. Fue un golpe muy fuerte para los sevillistas y cualquier otro equipo se hubiera derrumbado por completo al pasar del 2-0 al 1-1 ante semejante galaxia. Pero no, el Sevilla siguió a lo suyo y acabó encontrando un premio de lo más justo.

Porque el Sevilla, lejos de los clichés que siempre se le han adjudicado al hombre que lo entrena, partió con la premisa clara de echar el balón abajo y tratar de derribar al coloso con sus mismas armas. Daba igual que el Real Madrid presionase muy arriba, allí estaba prohibido dar ningún pelotazo y tanto Dragutinovic como Adriano o Zokora lo demostraban al driblar al primer hombre que les llegaba antes de orientar la salida rápida del balón. Era, pues, un Sevilla bastante agradable para el espectador, un Sevilla en el que Negredo era la pareja de Luis Fabiano y había, como siempre, dos extremos puros.

Pero por si eso fuera poco, Renato era el encargado de enlazar con su clarividencia a la hora de tocar el balón. A la hora de defender, mientras, la premisa básica consistía en la anticipación al adversario, pese a los riesgos que eso conlleva. De ahí, por ejemplo, que Dragutinovic fuera el titular en lugar de Escudé y que la lesión de Squillaci conllevara un baile de piezas digno de un buen estratega. Sobre todo porque el resultado final cargó de razón al encargado de tomar una decisión tan complicada con Escudé y Lolo en el banquillo.

Con semejantes peones e ideas futbolísticas, el mejunje funcionó desde el principio. El Sevilla tocó el balón con celeridad y lo condujo hacia las bandas para que tanto Perotti como Jesús Navas desbordasen de una manera o de otra, por fuera o por dentro. A partir de ahí era cuestión de aguardar a que llegara el centro en el momento justo. Y lo hizo precisamente a través de los dos extremos después de algunas intentonas previas, aunque justo sería decir que también Benzema tuvo su oportunidad.

Pero quien acertó fue Jesús Navas para dar paso a una fase en la que el Sevilla se desbocó hacia arriba. Mientras el Madrid lo conducía todo a un embudo interior a través de Kaká y Guti, el equipo de Jiménez tiraba por fuera, por donde se les facilitó el gol a Renato y Perotti para que lo más difícil fuera que no se rompieran las gargantas de los sevillistas. Pero no, apareció Casillas y hasta se pudo atisbar una historia de frustración tantas veces repetida con el empate de Pepe. La diferencia, sin embargo, es clara y rotunda, este Sevilla tiene tanta calidad como cualquier rival que esté enfrente, salvo el Barcelona quizás, y fue capaz de apretar hasta golpear de nuevo. Dicen los augures, con más osadía que otra cosa, que esta Liga es casi un triangular. Pues si es así, que no lo será para nada, el candidato Sevilla FC ha dado el primero.

Ficha técnica:

2 - Sevilla FC: Palop; Konko, Squillaci (Fernando Navarro, m.24), Dragutinovic, Adriano; Jesús Navas, Zokora, Renato, Perotti (Diego Capel, m.57); Negredo (Kanoute, m.65) y Luis Fabiano.

1 - Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Albiol, Marcelo; Xabi Alonso, Guti (Granero, m.81), Diarrá (Van der Vaart, m.73); Kaká, Raúl y Benzema (Higuaín, m.53).

Goles: 1-0, M.34: Jesús Navas. 1-1, M.48: Pepe. 2-1, M.66: Renato.

Árbitro: Iturralde González (Comité Vasco). Amonestó a los visitantes Sergio Ramos (m.18), Guti (m.36) y Kaká (m.71) y a los locales Luis Fabiano (m.21), Perotti (m.36), Zokora (m.36) y Adriano (m.61).

Incidencias: Partido disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante unos 45.0000. Prácticamente lleno. Terreno de juego en buenas condiciones.

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