SEVILLa | REAL MADRID · el otro partido

Un crack entre estrellas

  • El partidazo de Dragutinovic demuestra que en este Sevilla da igual quién juegue · Konko de central, otro riesgo ganador

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Fútbol de verdad, fútbol valiente, victoria. El Sevilla se postuló ante un Real Madrid con la vitola recuperada de galáctico y que llegaba a Nervión invicto y ya está por derecho propio junto a los dos colosos después de un encuentro que fue el espectáculo que se esperaba. Y buena culpa de ello la tiene Manuel Jiménez, que le dio la responsabilidad de mandar en la defensa que debía frenar a Kaká y compañía a un hombre que ha salido definitivamente del ostracismo: Ivica Dragutinovic.

Las muy bien ponderadas rotaciones de Jiménez están detrás de los motivos que dieron con Escudé y Kanoute en el banquillo. Pero, si se rasca más, hay otras razones fundamentales para que el serbio tuviera los galones que ayer lució. Pleno acierto del arahalense en su partido número 100.

Extrañó verlo en la alineación como también resultó raro ver a Kanoute de suplente. Pero Jiménez sabía que el peligro del Real Madrid eran los balones interiores al área gracias a la profundísima visión de juego de Guti, Kaká y hasta Xabi Alonso. Por eso arriesgó y se decidió por un futbolista que el próximo 13 de noviembre cumplirá 34 años, el hombre que llegó al Sevilla in extremis en 2005 para suplir a otro futbolista que sí responde al rol estelar que se exige en Chamartín: Sergio Ramos. Y Dragutinovic, invitado de lujo en esta fiesta de las estrellas, sobresalió como un currante para terminar siendo un crack. ¡Qué balón despejó en el minuto 80 cuando parecía que Sergio Ramos, precisamente quien le abrió la senda a Nervión, había abierto la férrea defensa sevillista!

Pese a su edad, Jiménez sabe que Dragutinovic es de los jugadores más en forma y más rápidos con que cuenta para defender con anticipación. Y la anticipación del serbio y de Konko, en su recién estrenado papel de central, fue clave. Jiménez apostó por el buen estado de Konko y su velocidad en lugar de hacer un cambio natural cuando se lesionó Squillaci. Ni Escudé ni Lolo. Arriesgó con el marsellés, igual que dejando a Kanoute en el banquillo. Y ganó. Bastó que saliera el franco-malí para que, como El Cid, asustara al enemigo. Córner indirecto, barrido de Kanoute y gol de Renato. Luego llegó la bota salvadora de Dragutinovic. ¡Qué crack!

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