La seducción de los héroes

  • Míchel tira a la basura su anunciado 4-3-3, se pone en manos de Palop y Kanoute y zanja la racha con sufrimiento

Los héroes históricos del Sevilla mantienen intacto su poder de seducción. Después de ocho partidos, el Sevilla volvió a saborear el triunfo y no se sabe muy bien si fue por la mano del entrenador, como se encargaron de recalcar desde Madrid, por el giro en la fortuna, por la intercesión de un redivivo Palop, por el despliegue de fútbol de Kanoute hasta que le aguantaron las fuerzas, por la esperada irrupción del gol de los centrocampistas, inéditos hasta ahora, o por la propia inercia de que alguna vez tenía que romper la racha. Porque, analizando el partido fríamente, tampoco varió mucho tácticamente el Sevilla de ayer del que se mostró en la primera parte ante el Villarreal, el día de la caída de Marcelino, o en tantas primeras partes en las que dilapidó juego y ocasiones de gol a mansalva. El fútbol es así de caprichoso y a veces invita a análisis imposibles.

De entrada, cabe recordar que la elección de las piezas fue casi idéntica a la del epílogo del asturiano, salvando la entrada de Palop por Javi Varas, Reyes por Manu del Moral y Spahic, entonces sancionado, por Escudé. Y la puesta en escena del equipo fue muy similar a aquel que se mostró en tantos partidos tan agresivo como inocente ante la portería contraria para terminar lamentando las ocasiones desperdiciadas... Es decir, que la aportación de Míchel hay que buscarla más en otros factores que los meramente táctico-técnicos.

El madrileño se traicionó a sí mismo ante la seducción de los héroes sevillistas. Más de uno se temió lo peor cuando vio que tiraba por tierra el anunciado 4-3-3 y volvía a ese 4-4-2 que tantas veces ocasionó frustraciones en los últimos tiempos. Pero es tan difícil tener que elegir entre Reyes o Kanoute, o entre Negredo y el franco-malí, o entre el utrerano y Jesús Navas... Ante esa serie de tesituras, Míchel se puso por montera su propia filosofía futbolística, mandó a hacer puñetas la idea que traía de Getafe y se dejo engatusar por el oropel ofensivo de la plantilla sevillista. Y el triunfo le dio la razón.

Pero hasta en decantarse por Palop, con el pretexto del estado convaleciente de Javi Varas, acertó el entrenador. Porque el valenciano resucitó como un héroe el día más necesario. Palop ejerció de capitán, de líder, pidió a gritos concentración, tiró de veteranía solicitando la segunda tarjeta amarilla a Nino cuando se tiró simulando penalti y, sobre todo, sacó su prodigiosa vertiente de salvador en dos ocasiones clarísimas de Lamah cuando el Sevilla se acercaba más al abismo que al gozo que desencadenó el gol de Trochowski.

Míchel quiere que los futbolistas sean los que tiren del carro y para ello volvió a contar con las dos referencias principales de esta plantilla, Palop y Kanoute. Quiere a los héroes del Sevilla en perfecto estado de revista y lo primero que ha hecho es recuperarlos para la causa, aunque para ello los dos veteranos ídolos deben estar en perfectas condiciones. Y parece que lo están, aunque el franco-malí ya no aguanta más de una hora de juego.

Luego, otros héroes se sumaron para convertir el sufrimiento en alivio. Medel y Trochowski por fin abrieron la veda de los goles de centrocampistas. El chileno, además, dejó huella de su raza jugando medio cojo desde el minuto 85. Todo eso sumó, aunque en realidad, fríamente, el Sevilla no fuera tan distinto. ¿O sí lo fue?

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