Dominguito de calor y toros en Campofrío

  • Torrecera, El Sombrerero y Carlos Ruiz, triunfadores con dos orejas Chacón, Morilla y Manuel Ponce, a oreja por coleta Buenos novillos de Osborne

Hace calor en Campofrío; pero calor. El pueblo es una preciosidad y hay un festival en la plaza más antigua del mundo, de la sierra más antigua del mundo. Hasta estas breñas onubenses vinieron de parte del Rey Salomón buscando los metales que hoy tiñen de rojo el río Tinto, y hasta aquí vienen aficionados irreductibles a apoyar a sus toreros, que tienen mucho que decir.

Peregrina en busca del toreo un autobús de portuenses para apoyar a Alejandro Morilla y dos autocares de chiclaneros, partidarios de Manuel Ponce y Carlos Ruiz. Al calor de los aficionados se suma el atmosférico: 37,5 grados de vellón. Hay un oasis en el pueblo, una fenomenal piscina del común de los vecinos, como los que hicieron la plaza en 1711. Los aficionados de Chiclana y El Puerto miran con envidia las zambullidas de los bañistas. Alguno calibra la ebúrnea color de las cachas locales y conviene que el sol de la sierra no broncea tanto como el de la playa, que pone, sin disputa, morenas las carnes.

En la gastronomía local tres delicias: cerdo ibérico, cerdo ibérico y cerdo ibérico. Verdaderas exquisiteces. Frente a la piscina el vetusto coso, se campofríe al sol al pie del cerro de la Picota, donde en los tiempos en que hicieron la plaza se escarniaba a malhechores y malandrines. "También en un álamo que estaba en El Ejido, entre la plaza y el pueblo", nos cuenta un amable lugariego.

Campofrío es acogedor con el forastero y los aficionados mitigan la espera y el calor, unos tiran para Escocia, otros por la tridestilada. En la venta del pueblo un grupo de partidarios de Jesuli de Torrecera, fiestea por bulerías. La afición local sestea o se maquea para la corrida. Por fin es la hora.

Hay una banda que con pereza hace el pasacalle por el ruedo con pasodoble de película de Berlanga. Ahora se forma el paseíllo, todos de corto: Octavio Chacón, Jesuli de Torrecera, Alejandro Morilla, el Sombrero, Manuel Ponce y Carlos Ruiz. Remata el cortejo una collera de mulillas de lujo, bestias bien alhajadas y grandes como el calor que hace. Tres cuartos de entrada. El ganadero Emilio González San Román Osborne juega en casa y su mayoral dará la vuelta al ruedo en un festejo que organizan con mimo Gerardo Saravia e Isaac Galvín.

Octavio Chacón está sobrado con el primero, de vuelta al ruedo. El presidente nada más que le da una oreja porque la espada cayó baja. El de Prado del Rey resbaló al entrar a matar "Pero era de rabo en todas partes", dice otro del pueblo: "Lo que pasa es que el presidente es un polifacético que sabe de todo" denuncia.

Jesuli de Torrecera le echa casta y le corta dos orejas al segundo, un eral con su guasa que le apretó tela. La cosa se anima y el público se va calentando. "Oiga usted se está bebiendo más cervezas de las que le corresponden", avisa el amable lugariego a un sediento forastero que se prenda de las vendedoras de refrescos, que recorren el callejón con un carro de albañil lleno de hielo y latas. Se espantan cuando suena el clarín, temerosas de que suelten un canguro en vez de un novillo.

Alejandro Morilla ensaya su personalísimo toreo cambiado con un novillo a contraestilo, con un aire pastoso soplándole las telas, y corta una oreja. El polifacético se equivoca con los avisos. Ha tocado pelo el portuense y llenado un autobús para un festival después de dos años sin torear en España. Eso sí que tiene mérito.

Los toreros simulan los quites. Ahora le toca a Manuel Ocaña, con un eral con casta, el mejor de la tarde. Dos orejas. Parece que refresca, las sierras son así.

También lo bordan Manuel Ponce y Carlos Ruiz, que cortan una y dos orejas. No defraudan los capaces y entregados toreros de Chiclana. Si traen dos autobuses a Campofrío un domingo en el que hay que morir en La Barrosa, que no llenarían en Chiclana.

Cuando se está mejor en la plaza, con el sol escondiéndose por El Zorro y la brisa refrescando, se acaba el festejo: los de El Puerto para El Puerto, los de Chiclana para Chiclana y los de Campofrío para la velada y los coches choque, que es la fiesta del patrón, el Zebedeo mayor, Santiago para los amigos. Volveremos.

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