El Juli cuaja otra vez una faena importante en la plaza de Vitoria

  • El madrileño cuenta con un ejemplar de Montalvo con temple aunque reservado y al que torea a placer, mientras que El Cid le iguala obteniendo otro trofeo

GANADERÍA: Toros de Montalvo, correctos de presentación. Manejables en conjunto pero bajos de raza. Destacó el tercero, de buen juego mientras que el cuarto tuvo genio. TOREROS: Rafaelillo, saludos y saludos tras aviso. El Juli, oreja y saludos. El Cid, oreja y saludos. Incidencias: Menos de media plaza.

El matador de toros Julián López "El Juli" ha vuelto a cuajar otra importante actuación en Vitoria, donde ha cortado una oreja a su primer toro de la ganadería de Montalvo, un ejemplar con temple pero muy en la reserva, al que toreó a placer con la muleta.

Al toro de ese triunfo apenas lo picaron y Julián lo cuidó en un quite para ayudarlo siempre con la muleta gracias al temple. El mejor pitón fue el derecho y por ahí abundó la faena del de Velilla de San Antonio, que lo llevó largo, empapado siempre y que, incluso, se gustó en originales embroques afarolados y en los remates. Una estocada precedió a una oreja.

El madrileño mató de un espadazo al quinto de la tarde, un toro que no quiso embestir, a pesar de que lo cuidaron mucho en la lidia. El Juli planteó su labor en los medios, donde sujetó al del hierro de Montalvo y donde, a base de técnica y paciencia, extrajo lo que tenía el toro, apurándolo en cercanías en el tramo final. Le pidieron la oreja, que no fue no atendida por el palco.

El Cid paseó otra del tercero de la suelta, el toro más claro, un tercero que cantó sus virtudes en el capote de su peón de brega, El Boni, y que se vino de largo, con prontitud, nobleza, temple y clase. La faena de muleta comenzó bien por el pitón derecho, el más claro, pero se fue diluyendo sin mantener la misma intensidad, pese a la voluntad del torero de Salteras, que remató de una estocada efectiva.

Al espada sevillano le costó confiarse con el sexto que cerró plaza, un toro de irregular pero manejable embestida con el que la faena nunca prendió arriba. Los mejores momentos de su labor llegaron sobre la mano diestra y en varios adornos finales. Un pinchazo precedió a la estocada y a la ovación con saludos con la que le recompensó el público de Vitoria.

Abrió plaza y tarde un toro bajo y con kilos pero poco motor. Tras un puyazo medido el animal se pegó una voltereta completa y llegó mermado al tercio de muleta de Rafaelillo, que calentó la plaza con un par de largas y un templado saludo de rodillas y que trató de apurarlo en el terreno que pedía, la segunda raya de picar, dándole sitio y llevándolo largo y sin tirones. El animal no transmitía y por eso no prendió la faena del murciano, reconocida con una ovación a la disposición del torero.

También se estrelló el matador murciano con el cuarto del encierro, un toro que arreó con genio en los primeros tercios pero que se vino abajo en la muleta, tardeando y sin querer embestir. Rafaelillo puso ganas y consiguió destacar en el tramo final de su labor, de cercanías, pero falló con los aceros en la suerte suprema. De nuevo saludó el torero correspondiendo a una ovación.

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