El Juli gana el trofeo 'Catedral de Manizales' tras una gran actuación

  • El diestro madrileño sale a hombros en la última del ciclo colombiano junto a Luis Bolívar, premiado por la mejor faena

GANADERÍA: Toros de Ernesto Gutiérrez Arango, desiguales en trapío y juego. El sexto, 'Tablante', fue indultado. TOREROS: Juan Mora, una oreja y saludos. Julián López 'El Juli', dos orejas y oreja. Luis Bolívar, dos orejas y dos orejas simbólicas. Incidencias: Plaza de toros de Manizales. Tres cuartos de entrada.

La última corrida de la Feria de Manizales (Colombia) resultó apoteósica y fue decisiva para que Julián López El Juli fuera premiado como máximo triunfador del ciclo con el trofeo Catedral de Manizales. Por su parte, Luis Bolívar ganó el premio a la mejor faena. Ambos salieron a hombros. El madrileño cortó tres orejas, mientras que el de Cali cortó cuatro, dos de ellas simbólicas tras el indulto del toro Tablante de la ganadería de Ernesto Gutiérrez. El extremeño Juan Mora obtuvo un trofeo.

Los aficionados aguantaron de forma estoica un chaparrón importante. Y los toreros, con el ruedo embarrado, actuaron de forma heroica.

Luis Bolívar consiguió que el público se entregara, se rindiera, no sólo por su decisión de tirar la corrida adelante en el tercero, cuando todos buscaban refugio. A su primero lo lidió limpiamente. Al sexto, lo recibió en la muleta con los efectos de los pases cambiados por la espalda, que siempre sirven para declarar intenciones. Luego, el toreo en redondo tuvo calidad. Tablante, el toro de Ernesto Gutiérrez, cambió gracias a esa lidia ejemplar. Y cambió tanto que se fue a más y obtuvo el premio del indulto, más que todo labrado por un torero que supo ajustarse y recetar todas las suertes en su momento. Dos orejas simbólicas y un público que vivió la faena de pie, vibrando, y aclamando al torero colombiano como si fuera su mayor ídolo.

El Juli dio una nueva lección de su magistral toreo. En su primero, un toro de hechuras poco respetables, se lo pasó por donde quiso, con una templanza de admirar, y con una estética de torero inspirado. El madrileño fue prendido por la taleguilla después de una serie donde lo había ceñido hasta el exceso. Ante el quinto, un toro de hechuras más serias, aunque sin exageración, con nobleza, pero sin tanta calidad, El Juli dio series de toreo más efectivo, pero que fue interpretado con desparpajo. Una oreja fue el premio, tal vez por sus fallos con la espada.

Juan Mora mantuvo el guión del arte en sus dos toros. Pero en el cuarto, el más serio del encierro, hizo un admirable esfuerzo en un ruedo impracticable. Lo toreó con suavidad. Y casi sin mover sus zapatillas del ruedo, se lo enroscó con mucha estética. Falló mucho con la espada. Con su primero, otro de los toros chicos, el de Plasencia interpretó verónicas de cartel de toros. Y las series de muletazos fueron auténticas caricias para la embestida del noblote animal.

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