"En el banquillo se madura y no quiero que me vuelvan a tachar de frialdad"

El matador de toros Miguel Ángel Delgado (Écija, 1990) se prepara intensamente de cara a la temporada 2012. Un entrenamiento en el que ha sumado una quincena de tentaderos, en distintas fincas andaluzas, durante los últimos días. En este período, ante numerosas reses de distinto tamaño y condición, el torero está afinando su puesta a punto de cara a una campaña que será decisiva para su "descubrimiento".

En la preparación campera, habrá una nueva vuelta de tuerca "a partir de mediados de febrero, cuando comenzaré a matar toros a puerta cerrada". Y es que tiene un reto inminente: se encerrará con seis toros, de distintas ganaderías, en la plaza de su pueblo el próximo 1 de abril.

El diestro astigitano, quien deslumbró en su etapa novilleril y apenas ha contado con oportunidades tras el doctorado, afirma que lo hace con dos finalidades: "Quiero agradecer a mis paisanos su apoyo y, por otro lado, hacer una llamada de atención para este año". Ante este objetivo, que afronta por primera vez en su corta carrera, el joven espada explica: "Es una experiencia bonita. A todos los toreros nos gusta tener en su currículo que hemos toreado corridas en solitario. Ojalá que pueda anunciarme en muchas más".

La pretensión del torero es sumar "unas cinco o seis corridas con miras a entrar en Sevilla y Madrid. Mi objetivo es torear en las dos plazas que son fundamentales en mi carrera. La Maestranza es mi plaza y Las Ventas es la más importante del mundo".

Miguel Ángel Delgado cuenta, entre otras bazas, con la novedad. Así, señala que "tras mi etapa de novillero con triunfos en las ferias importantes, apenas he toreado como matador". De hecho, el año pasado únicamente se vistió de luces en dos ocasiones, en la Maestranza y en Écija, actuaciones que rememora así: "En Sevilla estuve bien. La corrida no ayudó nada y en Écija corté cuatro orejas y un rabo y fue una tarde redonda". De sus recuerdos en la plaza del Arenal, donde ha conseguido varios triunfos, rescata "la tarde de la presentación con caballos, en septiembre de 2007, en la que corté una oreja y di una vuelta al ruedo". Y del coso monumental venteño todavía paladea algunas faenas premiadas en su etapa de novillero, aunque "lo que más me importa ahora es que me den una oportunidad este año y pueda confirmar en Madrid".

Delgado, tras doctorarse en Córdoba en 2009, apenas ha sumado actuaciones en el escalafón superior, pese a que posee cualidades muy positivas, como temple y buen gusto a la hora de torear. Una circunstancia sobre la que reflexiona el torero: "He tenido muy pocas oportunidades porque se ha reunido todo. Vivimos un momento muy difícil. Apenas hay cabida en el escalafón para tanto torero y hasta que no consiga un triunfo en una feria grande es muy difícil meter cabeza. Si quieres conseguirlo, tienes que dar un golpe fuerte en Sevilla o Madrid o estar apoderado por una casa grande".

El torero, sobre esta travesía del desierto, considera que "es una etapa complicada, pero importante". Por otro lado, mira con optimismo su futuro: "Soy muy joven y una auténtica novedad como matador de toros. En el banquillo se madura y no quiero que me vuelvan a tachar de frialdad. El banquillo te hace recapacitar y el público se encontrará con un Miguel Ángel Delgado nuevo, con una actitud distinta. Eso de la frialdad se ha acabado".

Con los pies en el suelo, no se aventura a soñar con un determinado número de corridas. "Lo primero es que me pongan en las dos grandes plazas y que la suerte me acompañe. Lo demás, lo intentaré poner yo"; sentencia el joven torero ecijano.

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