El rocío

Aznalcázar deroga el 'peaje' al asumir la Junta y la Diputación la limpieza de los pinares

  • El Ayuntamiento anula la norma que obligaba a las hermandades rocieras a pagar una fianza de 3.000 euros y una tasa de 25 a los vehículos que sesteen o pernocten.

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Marcha atrás. Si este lunes a primera hora del día todas las partes daban por perdida este año una de las estampas más hermosas del camino de ida de las hermandades rocieras de Sevilla que peregrinan a la aldea almonteña, su paso por el vado de Quema, por la tarde saltó la noticia: Aznalcázar deroga el peaje rociero al asumir la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla la limpieza de los pinares. 

El giro de 180 grados tuvo lugar tras un encuentro in extremis entre la alcaldesa de Aznalcázar, María Dolores Escalona; la consejera de Medio Ambiente, María Jesús Serrano, y el presidente de la Diputación sevillana, Fernando Rodríguez Villalobos. El comunicado rezaba: "El acuerdo alcanzado por estas tres instituciones sostiene que la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla pondrán sobre la mesa nuevos recursos para conciliar la preservación de una de las tradiciones con más arraigo en la provincia y la garantía de la sostenibilidad ambiental de los montes propios de Aznalcázar". Con esta "aportación de recursos" para garantizar la sostenibilidad ambiental de las zonas de tránsito rociero por parte de la Junta y de la Diputación, el Ayuntamiento de Aznalcázar "dejará sin efecto" la nueva ordenanza fiscal, "ya que su aplicación resultaría innecesaria". Hablando en plata, el municipio sevillano anula la fianza impuesta a las hermandades rocieras que cruzan su término municipal para sufragar tareas de limpieza y de mantenimiento ambientales relacionadas con su tránsito al asumir ese coste tanto el Gobierno andaluz como la Administración provincial. 

La ordenanza aprobada en marzo del año pasado obligaba a las hermandades rocieras que pernoctan o sestean en los pinares de Aznalcázar a pagar previamente una fianza de 3.000 euros, que se devolvería si no hay "alteraciones" en la zona ocupada. Además, todas las que pasasen por el "patrimonio natural de Aznalcázar" tendrían que abonar 25 euros por cada vehículo que llevasen, una tasa que, en este caso, no se devolvía, sino que serviría al Consistorio para sufragar los trabajos de mantenimiento y conservación y la labor que se hace para facilitar ese paso de miles de personas, con el menor impacto, en una zona de alto valor ecológico. Los precios se actualizarán cada año, con el IPC. 

"Gracias al acuerdo que hemos llegado, la Junta y la Diputación asumen los costes de la mano de obra necesaria para adecuar los espacios forestales afectados por el peregrinaje de las hermandades contratando para ello a personal del municipio", aseguró Escalona minutos después de la reunión. Tras lamentar "el giro dado" en las conversaciones a final de la semana pasada, la alcaldesa defendió que en todo momento ha ofrecido a las partes implicadas "diálogo" y que su objetivo siempre ha sido proteger los pinares de su municipio y compensar los costes que las arcas municipales sufren para que la zona esté limpia antes, durante y después del paso de las hermandades rocieras. 

Las reacciones no se hicieron esperar: en la Hermandad Matriz de Almonte recibieron con "inmensa alegría" la derogación de la aplicación de la ordenanza del peaje rociero. Su presidente, Juan Ignacio Reales Espina, señaló que el paso atrás responde "al deseo de todas las hermandades de poder peregrinar a la aldea del Rocío por los caminos de siempre para poder disfrutar del encuentro con la Virgen". La tónica era la misma en las cinco hermandades de la ciudad (Sevilla, Triana, Macarena, Sevilla Sur y Cerro). El hermano mayor de la Macarena, Manuel Rodríguez Lara, afirmó que "nos alegra mucho la decisión. La norma sólo nos llevaba a una confrontación muy absurda entre los rocieros, y nos iba a dejar una situación muy desagradable". Para los próximos días se espera una reunión entre la alcaldesa de Aznalcázar y las hermandades rocieras afectadas para definir los términos del acuerdo alcanzado con la derogación. 

Estas hermandades rocieras que atraviesan el término municipal de Aznalcázar anunciaron ese sábado que elegirían este año un camino alternativo al tradicional paso del vado de Quema al no aceptar la fianza impuesta por este Ayuntamiento como garantía medioambiental. La decisión fue unánime en la Asamblea Comarcal de Hermandades de Sevilla, y Reales indicó que "ninguna hermandad está dispuesta a pagar por transitar caminos que se han andado desde hace tantos años". La asamblea acordó que las carretas pasarían por las vías pecuarias para evitar transitar y estacionar en el municipio, perdiéndose así una estampa histórica. La alcaldesa aseguró que el municipio "sí quiere que las hermandades pasen por el pueblo, ya que lo único que se impone es una fianza que, de no pasar nada, sería devuelta íntegra".

Una ordenanza similar aplicada a medias

Antes que Aznalcázar, Hinojos aprobó en 2006 una ordenanza que recogía una fianza de 6.000 euros a las hermandades y un canon de 36 por vehículo. No se ha derogado, pero nunca ha llegado a aplicarse tal cual. Poco después de la polémica con Aznalcázar, el alcalde, Miguel Ángel Curiel, explicó en un comunicado que consideraba las cláusulas "excesivas". Hasta 2011, se estuvo cobrando a once hermandades fianzas que variaban, según el número de vehículos, de los 200 a los 1.800 euros en concepto de limpieza de los caminos, que se devolvían si "no habían sufrido desperfectos". Luego, se consideró suficiente el compromiso verbal de las hermandades. Por Hinojos pasan muchas más hermandades por la Raya Real, pero es competencia ya del Espacio Natural de Doñana. Los responsables del espacio protegido se han mostrado favorables de un mayor control en modo de canon, de fianza o de la fórmula que se determine.

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