Condenado a nueve años de cárcel por abusar durante cinco de su hija adoptiva

  • La menor, adoptada en Rusia, no contó los abusos hasta que, durante la adolescencia, unas compañeras de clase la animaron a hacerlo

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La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a nueve años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de su hija, adoptada en Rusia en 2001, desde que tenía solo diez años. En un contexto familiar aparentemente normal, el condenado cometió abusos sobre su hija durante cinco años hasta que la menor decidió contárselo a su madre cuando ya era adolescente. Por su parte, el condenado negó los hechos.

En la sentencia condenatoria, los magistrados consideran probado que el procesado, que actualmente tiene 51 años, vivía con su mujer e hijos en Dos Hermanas, "en un ambiente dentro de la más absoluta normalidad". Ante esta situación, la familia decidió a finales de los años 90 adoptar una niña, que llegó desde Rusia a España en marzo de 2001. Tras la llegada, la menor "encaja perfectamente en su nuevo ambiente" puesto que, según la resolución judicial, "los hermanos la acogen con naturalidad y los padres se muestran con ella cariñosos, buenos y atentos".

Ante esta situación, sorprende que cuando la pequeña llevaba seis meses en su nueva vivienda, el inculpado aprovechó un día que estaba solo con la menor para abusar de ella. En esta línea, los magistrados entienden que desde aquel encuentro, "y cada vez con más frecuencia", el procesado repetía los citados abusos sobre todo por la mañana, cuando sus otros hijos ya habían salido de casa y su mujer seguía durmiendo.

Silencio hasta la adolescencia

La sentencia también apunta a que la niña "siempre" optó por guardar silencio sobre la experiencia vivida a pesar de que aquello le hizo "evocar otro recuerdo de un suceso igual que había vivido en su país con cinco años". Este silenció, junto con el hecho de que el padre, en presencia del resto de la familia, se mostraba "atento y paternal", impidió a los demás sospechar de lo que realmente ocurría en la "intimidad".

Sin embargo, a finales de octubre de 2006, cuando la menor era ya una adolescente, decidió contar a sus compañeras de colegio lo que le sucedía con su padre. Acto seguido, éstas instaron a su amiga a explicar a su madre el problema que tenía. Tras estas palabras de ánimo, la joven habló de los abusos sexuales con su madre, quien, de inmediato, puso los hechos en conocimiento del juzgado de Guardia de Dos Hermanas.

A pesar de que el procesado negó los abusos en sus declaraciones, los magistrados entienden que hay suficientes pruebas para condenar al imputado a nueve años de prisión y al pago de 30.000 euros en concepto de indemnización.

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