La banda de los Flores, acusada en Cádiz de robos y asesinato, niega los cargos

  • La Audiencia juzga a los tres detenidos en agosto de 2008 en un control policial de carretera tras un intenso tiroteo

Ayer comenzó en la Audiencia de Cádiz el juicio contra el clan de los Flores, integrado por dos hermanos y un hermanastro de ambos. Están acusados de robos en casas de zonas rurales cometidos en 2008, intentos de homicidio y el asesinato de la joven Tamara Leyton, una joven muerta a tiros cerca de Puerto Real. Su versión es que la Guardia Civil, cuando los detuvo en agosto de ese año tras un tiroteo en un control, decidió que ellos se iban a "comer todos los marrones". ¿Han tenido alguna intervención en los delitos que relatan el fiscal y la acusación particular?, les preguntaron a los Flores. "Ninguna".

Dos de los tres procesados llegaron al tribunal ayudándose con muletas. Los tres están en prisión. Dos no quisieron responder a las preguntas del fiscal ni de la abogada de la familia de Tamara Leyton, que ejerce la acusación particular. Manuel Flores Valverde y Fernando Flores Nieto les dijeron a sus abogados defensores que son inocentes. Francisco Flores Nieto sí contestó a las preguntas del fiscal. Se convirtió así en una especie de portavoz de la versión exculpatoria que comienza cuando los tres procesados y Cristóbal, hermano de Francisco y de Fernando, que falleció en el tiroteo que hubo cuando fueron detenidos, estaban en El Portal y vieron que un coche tenía las llaves puestas. Francisco Flores le explicó al fiscal que eso fue la madrugada del 24 de agosto de 2008. Residentes en Jerez, tres de ellos en prisión pero con permisos de fin de semana, se acercaron a El Portal a tomar unas cervezas. Vieron un coche y entre bromas sobre cuánto correría y a ver si te atreves, lo robaron y aceleraron hacia Los Barrios por la autovía. Llegaron a la zona de Algeciras y sin parar, regresaron. Entonces se toparon con un control policial. Francisco Flores aseguró ayer que se detuvieron, abrieron las puertas del coche y que la Guardia Civil empezó a pegar tiros. "Luces a los ojos y tiros. Yo eché a correr. No me fijé en qué hacían mis hermanos". ¿Por qué huían? "Porque íbamos con un coche robado". ¿Y las escopetas? "No sé nada de escopetas. Estaban en el coche. Yo no cogí ninguna. Y no vi a ninguno de mis hermanos disparar".

Como antes había hecho su hermano Fernando, Francisco contó que los guardias civiles que los detuvieron les pegaron y que decían que los iban matar pero que uno, el jefe, paró aquello. Los abogados defensores ni mencionaron eso cuando pasaron por el estrado como testigos los guardias y relataron cómo fue la detención.

Previamente declaró el inspector que dirigió la investigación cuando la Policía supo que una banda estaba cometiendo robos en casas de zonas rurales. Actuaban siempre igual, los fines de semana en municipios en los que había fiestas patronales (lo que aumentaba la posibilidad de hallar casas vacías), eran violentos, usaban escopetas y robaban coches con llaves que conseguían en viviendas a las que accedían. La banda robaba un coche y lo usaba después para ir al lugar donde iba a asaltar casas. Allí robaba otro que usaba más adelante. La Policía sospechó que un coche robado en Puerto Real iba a usarlo la banda. Lo localizaron en Jerez y lo vigilaron. El 23 de agosto de 2008, los agentes los estaban esperando. Guardias civiles que participaron en la operación dijeron ayer que los Flores salieron del coche disparando. Antes, el 9 de agosto, la banda había herido a un agente en un control establecido a la salida de Setenil.

El juicio continúa hoy. El fiscal pide 255 años de prisión para dos acusados y 223 para el tercero.

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