Fomento y Acciona negocian para no paralizar un tramo de la A7

  • La empresa, que amenaza con detener la obra y despedir a los trabajadores si el Gobierno demora el pago, cree que hay "esperanza" para mantener el ritmo

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Las empresas que construyen la autovía del Mediterráneo (A-7) no tienen problemas instantáneos con los pagos de Fomento porque desde el principio estaba previsto que esta obra se cobraría cuando ya esté terminada. Pero esta forma de pago, que parecía salvar a esta carretera de los recortes del Estado, ha resultado que también puede generar conflictos inminentes.

La empresa constructora del tramo Puntalón-Carchuna (Granada) tiene abierto un amplio proceso de negociación con el Ministerio de Fomento. Y la A7 es el rehén. Es decir, Acciona amenaza con parar la obra ahora y despedir a los trabajadores, aunque no por falta de liquidez inmediata, sino porque el Gobierno le planteó un aplazamiento del pago final varios años después de la finalización de la obra.

Fuentes de Acciona explicaron ayer que la empresa ya contaba desde el principio con sufragar la obra hasta el final (2012), pero no con tener que aguantar varios años más sin cobrar. Por tanto, esa nueva circunstancia llevaría a la constructora a tener que hacer un nuevo estudio de la situación y buscar financiación en un momento muy complicado para ello. No obstante, Acciona admitió que en estos momentos no hay nada cerrado pero hay muchas "esperanzas" de que la obra continúe con normalidad. En esto influyen los últimos mensajes del Gobierno y el interés de la empresa de mantener una obra (sean cuales sean las circunstancias) que al menos no ha sufrido recortes como otras en España. En los últimos días la negociación había llegado a un momento de máxima tensión que llevó a la empresa a amenazar con la paralización de la obra del tramo de la A7 y a comunicar posibles despidos a sus trabajadores.

De hecho, Acciona reconoce haber despedido en el último mes a diez de los 80 empleados que tiene contratados en esta obra. Sin embargo, la constructora encuentra ahora más motivos para la esperanza, si bien no descarta nada por el momento.

Un aplazamiento del pago más allá de 2012 podría tener como consecuencia que el Estado asuma los intereses de demora para compensar así a las constructoras. Esta opción tendría que pasar por el Consejo de Ministros, ya que supone un coste adicional.

En el Ministerio de Fomento no se da por paralizada la obra, aunque se admite que hay una fase de negociación que puede afectar al ritmo de los trabajos. "Ni esta obra ni el resto de las que tenemos en el país están paralizadas porque en estos momentos estamos negociando con las empresas para poder optimizar los recursos disponibles de cara a la reprogramación anunciada por Blanco", señalaron ayer desde Fomento.

En el mensaje del Gobierno también se transmite una vía de optimismo, que se concretará en menos de 15 días con una decisión del Ministerio en la línea de lo anunciado ayer por Zapatero. El presidente señaló que se va a contar con más inversiones y con más dinero, lo cual "es una buena noticia y aliviará esa reprogramación que estamos diseñando".

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