Trabajadores de los clubes de Galán se concentran

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Trabajar para los Galán es formar parte de una familia muy unida. Así lo aseguran buena parte de los trabajadores de los seis clubes de alterne cerrados por la Guardia Civil en el marco de la operaciónToscana desarrollada contra la familia Galán. Tras la redada, se han quedado sin empleo y han decidido concentrarse a pie de club para exigir la puesta en libertad de sus patrones y la reapertura de los hoteles de alterne. "Todos somos una familia. Somos la familia Galán", reza una de ocho pancartas colocadas en las verjas del clausurado hotel La Hacienda de El Puerto para exigir que se haga "justicia", se excarcelen a los dueños y los negocios puedan reabrirse.

Las chicas les llaman mamis y papis. Son, según aseguran, limpiadoras, cocineras, camareros y encargados de algunos de los hoteles de alterne que están en la nómina de los patrones: Juan Galán y su hijo el torero Juan Pedro Galán, ambos en prisión, la segunda mujer del patriarca Isabel Aguilar, y una de sus hijas, Rocío (ellas, libres tras pagar fianza), la cúspide de la organización dedicada a la explotación sexual de mujeres, según el juez del caso.

Precisamente ayer los representantes legales del denominado clan de los Galanes consignaron en el Juzgado de Chiclana el pago del dinero exigido como fianza a los detenidos en libertad con cargos, 100.000 por la mujer de Juan Galán, Isabel Aguilar; 50.000 por su hija Rocío; 15.000 por su amigo Reinaldo, al que el juez considera responsable de la captación, y 10.000 por otros tres implicados. 195.000 euros en total.

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