El avión vuela con dinero público

ALESTIS Aeroespace no es el sustituto de Delphi. Sería una desgracia que fuera el epígono de un fallecido, pero sin los compromisos adquiridos por la Junta cuando la multinacional norteamericana cerró su planta de la Bahía de Cádiz posiblemente hoy no existiría esta nueva compañía aeronáutica andaluza. Los 1.200 ex trabajadores que ahora viven bajo la tutela autonómica pesan mucho, y a bastantes de ellos se les acaba la prestación de desempleo en junio. Casi dos años después de aquel cerrojazo, la situación ha llegado a rozar la emergencia. Las recolocaciones no llegan a tiempo y Airbus había dado un plazo para la constitución de Alestis: el 29 de enero. Si esta empresa no despegaba ya, el consorcio europeo amenazaba con dejar caer en el vacío lo que el consejero de Innovación, Francisco Vallejo, llamó un día "la joya de la corona" y en la Bahía de Cádiz, la Junta habría perdido una credibilidad casi irrecuperable.

Por ello, hace tres semanas -era viernes-, Manuel Chaves se reunió en la Casa Rosa con parte de su Gobierno y algunos dirigentes socialistas de esta provincia. El mensaje que le llevaron desde la Bahía el vicesecretario general socialista, Luis Pizarro, y el presidente provincial, Francisco González Cabaña, fue bastante serio: o se constituía Alestis de modo inmediato para absorber a buena parte de los ex delphis o su partido y la Junta serían incapaces de volver a convencer a un trabajador de que confiaran en ellos para salir de un conflicto laboral. Manuel Chaves, además de presidente andaluz, es parlamentario por esta provincia y había comprometido su palabra: no iba a dejar a nadie en la calle. Eso afirmó en 2007.

Bueno, eran otros tiempos. Si la empresa norteamericana hubiera cerrado ahora, y no hace dos años, sus empleados estarían mimetizados hoy entre los nuevos 1.280.300 parados de 2008, sentados en las oficinas del Inem en vez de en el sofá de sus casas, donde por vía telemática siguen recibiendo la formación que ahora les presta la Universidad de Cádiz. Y cobrando por ello, claro, porque ése fue su privilegio: el de que su empresa pegase la escapada desacompasada con la gran recesión internacional que entonces ni se percibía.

El caso es que aquel viernes, Manuel Chaves tuvo plena constancia de que la empresa catalana Ficosa estaba tiesa y de que Airbus había puesto un plazo para que Alestis echara a andar. El consorcio europeo amenazaba con romper el contrato de 1.000 millones de euros por el que encargaba a Alestis Aeroespace la construcción de la panza del avión A350.

Problemas de Ficosa

El problema venía de Cataluña. Ficosa, la firma llamada a ser el gran socio capitalista, no podía hacer frente a sus compromisos societarios: había presentado varios ERE y, además, necesitaba un buen crédito para sanear sus cuentas. Con anterioridad, el presidente de la Junta había convencido a los presidentes de Cajasol y de Unicaja para que ayudaran a Alestis y a los catalanes, pero éstos rechazaron las condiciones impuestas por las cajas. Y eso que las entidades andaluzas eran muy reacias a "refinanciar el pasivo" de la empresa catalana.

Aquel viernes, el de la Casa Rosa, todo quedó demasiado claro: había que crear Alestis sin la participación esperada de Ficosa, y con el vicepresidente Griñán y los consejeros de Empleo, Antonio Fernández, y de Innovación, Francisco Vallejo, delante, Manuel Chaves les dio la orden. Después de año y medio de espera, había que buscar con urgencia una fórmula. La clásica: rascarse el bolsillo público. ¡No quiere Gordon Brown nacionalizar los colegios privados en apuros! Así que la Junta, a través de Idea, tapará parte del desconchón de Ficosa. En total, invertirá 25 millones de euros, más otros 50 que colocarán Unicaja, Cajasol y el Banco Europeo de Finanzas. Es decir, que casi el 70% de la nueva sociedad será andaluza y casi pública, porque aunque las cajas no lo sean, sí están en la esfera política de decisión.

El resto lo aporta el grupo vasco Alcor, que es la materia gris del proyecto -los de la ingeniería-; la propia EADS-CASA y, en teoría, Ficosa, con una participación más pequeña. 15 millones de euros.

Lo de esta multinacional catalana del automóvil fue una propuesta del anterior secretario general de Industria, Joan Trullen, un conocido de Ficosa. En la Junta le compraron la propuesta a este colaborador de Joan Clos, a pesar de que un grupo de industriales andaluces quería ocupar ese lugar. Es posible, sin embargo, que los defendidos entonces por el presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, tampoco hubieran podido hacer frente ahora a la inversión, pero ahí se queda la duda.

la amenaza

La intervención de Chaves ha sido, por tanto, definitiva. Fue él quien apretó a las cajas andaluzas y quien, convencido por el PSOE gaditano, optó por resolver el asunto del accionariado tirando de la cartera de la Junta. Ésa ha sido, pues, la solución, pero ésa es también la gran amenaza de Alestis: su importante componente público. Si la cultura del trabajo que los ex empleados de Delphi han ido construyendo durante los últimos años fagocita a Alestis, ésta quedará al pairo de las presiones sindicales - mucho más efectivas cuando el patrón utiliza pólvora ajena- y escribirá una historia parecida a la de los astilleros públicos o a la de Santana Motor, enquistada crónicamente en sus números encarnados.

Pero, posiblemente, no haya ninguna otra salida. Iban los socialistas gaditanos un tanto calentitos a aquella reunión. En el mismo encuentro se abordó otro proyecto -digamos que estancado-: la construcción del parque tecnológico de Las Aletas en la Bahía. Los particulares expropiados de estos terrenos le están ganando al Gobierno y a la Junta varios contenciosos en el TSJA, pero los servicios jurídicos de la administración autonómica se olvidaron -sí, se olvidaron- de recurrir una de las sentencias ante el Supremo. Una amnesia rara. Así que la indignación de los gaditanos rozaba el cabreo hasta el punto de que uno de ellos espetó con cierta malicia: "Seguro que si hubiera sido un caso de la provincia de Jaén, no se le olvida a nadie". A eso se le llama disparar con balas.

En los próximos días, el nuevo presidente de Alestis, el onubense Jacinto Cañete, por Idea, y el director general, el vasco Gaizka Grajales, por Alcor, deben terminar el puzle. A mediados del año 2009 pueden comenzar a contratar a los primeros empleados de Delphi y hasta es posible que se consiga un nuevo contrato de Airbus, pero el riesgo sigue ahí. Con los costes salariales y la cultura de Delphi, Alestis sólo será un epígono de ésta y no una joya.

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