Las familias destacan el buen trato recibido por sus mayores en el asilo

  • La dueña de la residencia invirtió todos sus ahorros en el centro y primaba un trato personalizado

Ninguno de los familiares de las víctimas tiene una palabra crítica con la residencia Aurora. Todos coinciden en que sus parientes estaban muy bien atendidos, limpios y asistidos en todo momento en este centro y que lo ocurrido no es más que una desgracia. "Mi tía iba a cumplir 92 años. Era viuda y yo era su tutor. Aquí estaba muy bien atendida, limpia y segura", explica José Álvarez Ruiz, sobrino de Francisca Ruiz, que se había acercado a la residencia para conocer de primera mano lo ocurrido.

Los familiares fueron avisados durante la madrugada por la abogada de la residencia, que los llamó entre las tres y media y las cuatro de la madrugada, una vez que se habían certificado las defunciones de los seis ancianos e identificado los cadáveres. La letrada, la cocinera y el marido de la directora colaboraron ayer con la Policía y los Bomberos para esclarecer las causas del incendio, mientras que la directora, Aurora, no pudo hacerlo por encontrarse sedada. Además del shock que supone para ella el incendio del centro que dirige, Aurora perdió a su prima en el fuego.

La residencia estaba en marcha desde 2002. Su dueña, Aurora, invirtió todos sus ahorros en la puesta en marcha del centro geriátrico. El asilo no tenía horarios de visitas y los familiares podían acudir en cualquier momento a ver a sus parientes. Contaba también con peluquería, comidas caseras y dietas personalizadas. Algunas de las víctimas llevaban más de tres años viviendo en el asilo.

Los cadáveres fueron trasladados al tanatorio de San Jerónimo, donde permanecieron toda la jornada de ayer y donde hoy se celebrarán los funerales de los seis fallecidos. Hasta allí se desplazaron también los dueños y trabajadores del asilo, que estuvieron acompañando a los familiares de las víctimas. El tanatorio también recibió un rosario de visitas de autoridades, que mostraron su pésame a los más allegados de los ancianos que perdieron la vida. La primera en llegar fue la consejera de Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro. Luego acudieron los representantes del PP, con Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido al frente. Minutos después se presentaron el subdelegado del Gobierno en Sevilla, Faustino Valdés, y el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín. Tres de las víctimas tenían vinculación con el Ayuntamiento porque eran familiares de trabajadores de Tussam.

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