Un padre absuelto de violar a su hija es condenado a 15 años por otro juez

  • El imputado ha sido enjuiciado por segunda vez acusado de repetidas violaciones a su hija de 8 años después de que un juez lo absolviera en 2009.

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La Audiencia de Sevilla ha condenado a 15 años de cárcel a un hombre por violar repetidas veces a su hija de 8 años, en una sentencia que se produce después de que el Tribunal Supremo ordenase repetir el juicio con unos jueces distintos a los que absolvieron al acusado en 2009.

En mayo de 2009, la Sección Primera de la Audiencia absolvió al padre porque las últimas violaciones ocurrieron cuando sobre él pesaba una orden de alejamiento y por la sospecha de que los Servicios Sociales de la Junta y el nuevo entorno familiar de la menor pudieron "inducir" su acusación contra el progenitor, según la sentencia.

Recurrido el caso por la Junta de Andalucía como actual titular de la custodia de la menor, el Supremo ordenó repetir el juicio con una composición del tribunal diferente de la que absolvió al padre y a la madre de la niña, esta última por presuntamente conocer los abusos y no hacer nada para evitarlos.

Ahora, el nuevo tribunal ha condenado a A.R.R. a la pena pedida por el fiscal, consistente en 15 años de cárcel y el pago de una indemnización de 30.000 euros, mientras que la madre M.P.G.H., que se enfrentaba a la misma condena, ha sido absuelta porque no consta con el necesario grado de certeza que fuera consciente de los abusos.

De hecho, explican los jueces, ella misma colaboró con los expertos del hospital de Valme de Sevilla en junio de 2004, cuando llevó a la niña a consulta después de varios meses de sangrado vaginal.

Según los nuevos hechos declarados probados, el acusado, residente en Alcalá de Guadaíra violó repetidas veces a su hija aprovechando los momentos en que se quedaban solos o con el resto de la familia dormida, así como sobre unos colchones de desecho existentes en un descampado.

Una de las razones por las que el padre fue absuelto fue porque la niña presentaba indicios de "abuso sexual reciente" en julio de 2005, cuando llevaba un año en acogimiento con una tía paterna y el padre tenía prohibido acercase a ella.

La nueva sentencia, sin embargo, considera probado que entre la primavera y verano de 2005 el procesado "volvió a penetrar" a su hija "a la vez que le manifestaba nuevamente que la mataría si contaba lo que estaba ocurriendo".

El tribunal que ahora ha visto el caso ha concluido que el testimonio de la niña fue "sincero y creíble, sin viso alguno de ser aprendido ni inducido", a la vez que sus recuerdos "fragmentarios" son propios de "sucesos tan complejos y prolongados en el tiempo".

El testimonio de la niña, añade la sentencia, se vio corroborado por los educadores del centro de acogida donde quedó ingresada, que además dieron cuenta de sus trastornos psicológicos, fruto del "impacto de una historia como la vivida".

La sentencia desestima por su "falta de rigor y de imparcialidad" el testimonio del catedrático sevillano Luis Frontela, quien afirmó que las roturas del himen de la pequeña eran congénitas y que el vello encontrado en el interior de su vagina era de ella misma.

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