Lo que pensamos, lo que creemos

  • La Fundación Alfonso Perales recuerda a Concha Caballero, ex portavoz de IU, profesora de Literatura y articulista. Será distinguida con la Medalla de Andalucía a título póstumo.

La actualidad informativa es tozuda y, con frecuencia, inoportuna. La enfermedad -una gripe- se comporta bajo idénticos parámetros. La primera ha estado protagonizada esta semana por la imputación  de los ex presidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán por el Tribunal Supremo en la causa de los ERE. La segunda fue la razón por la que éste último excusó su ausencia del homenaje, en el que tenía previsto participar, que la Fundación Alfonso Perales tributó ayer en Sevilla a Concha Caballero, fallecida el pasado 21 de enero y que recibirá el 28-F la medalla de Andalucía a título póstumo, según está previsto que se rubrique hoy en el Consejo de Gobierno.

¿Que la presencia de Griñán en la sala hubiera robado protagonismo -ya saben: la reaparición después de, la nube de micrófonos y cámaras, la fotografía junto a los ex consejeros, también imputados en los ERE, Ávila y Martínez Aguayo- al afecto que siempre congregó esta mujer innacesible al desaliento? Eso es entrar en el terreno de las hipótesis y, por contra, lo que generaba Concha Caballero a su alrededor, entre todos los que la quisieron en las múltiples formas que el amor tiene, fueron siempre certezas.

Su prematura muerte ha concitado, desde distintos ámbitos de la política, el periodismo y la escena pública, el lamento compartido de haber despedido, a los 58 años, a una mujer ajena a los muros del "sectarismo cerril", como señaló Isabel Pedrote, periodista y estrecha amiga de la homenajeada.

También la quiso recordar así  Amparo Rubiales, quien la conoció siendo una adolescente en los primeros años de la Transición, época en que Caballero, afiliada al Partido Comunista desde 1975 y nacida en 1956 en el seno de una familia de derechas de Baena (Córdoba), fajó su personalidad luchando por la libertad y la igualdad de la mujer, empresas que no abandonó en ninguna de la tareas que empeñó a lo largo de su vida. Primero desde el Consejo de Administración de la RTVA por IU -"donde se convirtió en el mosquito zumbón" contra de la política audiovisual pública, señaló Pedrote- y luego como parlamentaria andaluza hasta que desde 2004 a 2008 fue portavoz de la formación, siendo la primera mujer que accedía al cargo.

No se trataba (sólo) de alcanzar cotas, sino de trabajar para cambiar las cosas.  "Concha creyó que el proyecto de izquierdas podía dialogar" con el PSOE y "podía exportar" este diálogo "desde Andalucía al resto del Estado", apuntó el poeta Luis García Montero.

Durante la tramitación de la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía, fue una de las diputadas claves y, a pesar de que su grupo parlamentario solamente contaba con seis miembros, consiguió introducir elementos sociales muy importantes, recordaron.

Pero "la cansaron", "sufrió el mobbing del aparato", recordó Pedrote sobre aquellas intrigas de partido que apearon de la primera fila de IU a una mujer que, con la sonrisa pegada -su seña-, hizo gala de un pensamiento lúcido y una mirada sin prejuicios. Se fue de la política y volvió a sus clases de Lengua y Literatura, por último en Coria del Río. Pero "jamás lo lamentó", "en absoluto cayó en los rencores", "nunca se refugió en la amargura", apuntó García Montero, que compartía con Concha -a la que "siempre" pedía que presentara sus nuevos libros- el profundo amor por la palabra escrita. Así quedó reflejado en el libro que escribió, Sevilla, ciudad de las palabras, y en los artículos periodísticos que "la redescubrieron" y acrecentaron su fama de mujer que "sabía escuchar, aprender y comprender", "las ideas de Concha nacían del corazón, en ella no habitó la intransigencia ni la imtemperancia", como leyó Rosa Aguilar, encargada, por deseo de Griñán, de ponerle voz a un discurso en el que fue "incapaz de conjugar en pretérito" la figura de su amiga.

En También esto pasará, Milena Busquets escribe "Todos vemos cosas distintas, todos vemos siempre lo mismo, y lo que vemos nos define absolutamente". El ex presidente andaluz, ávido lector, quiso rescatar esta cita para subrayar la honda humanidad de Concha, dueña de "una mirada que sólo está al alcance de las personas excepcionales". Porque al margen de la sopa de siglas que nos inunda estos días, escribió Griñán, "lo que pensamos, no es tan importante como lo que creemos".

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