Un promotor del caso Malaya dice que compró suelos a una sociedad de Roca sin saberlo

  • José María Enríquez está acusado de pagar 288.000 euros en sobornos urbanísticos

El promotor cordobés José María Enríquez, acusado de pagar dos sobornos que sumaban 288.000 euros, reconoció ayer en el juicio por el caso Malaya que hizo negocios con dos empresas de Juan Antonio Roca pero sin saber que detrás estaba el ex asesor de Urbanismo de Marbella. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que el 30 de agosto de 2000 el Ayuntamiento entregó a Tomás Olivo, dueño del centro comercial La Cañada, unos aprovechamientos urbanísticos para compensar una vieja deuda. Ese mismo día, Olivo vendió los suelos a FNG, una sociedad de Roca que, a su vez, se los vendió dos meses después a Enríquez por 1,2 millones. Según el fiscal, el promotor cordobés aceptó en ese acuerdo entregar a Roca el 30% de los beneficios.

Aunque se trataba de una finca calificada como suelo verde, el Ayuntamiento permitió a Enríquez levantar 61 viviendas en la urbanización Casablanca Beach. Según el empresario, no era realmente consciente de que estaba haciendo negocios con Roca. De acuerdo con su versión, compró la parcela de Casablanca Beach sin saber que FNG era Roca (en realidad la sociedad era administrada por uno de sus abogados) y jamás fue un negocio en participación. Simplemente tuvo que indemnizar a Obarinsa (sociedad vinculada al también procesado Javier Arteche) porque tenía una opción de compra sobre los suelos. Una vez edificadas las viviendas tuvo problemas con la licencia de primera ocupación. La Fiscalía sostiene que ése fue el motivo de que pagara a Roca 288.000 euros porque así podía conseguirla por silencio administrativo. El promotor, sin embargo, afirma que fue un juzgado quien le reconoció el silencio administrativo.

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