Andalucía

El proyecto piloto para las balsas de fosfoyesos dará resultados en otoño

  • El objetivo es dejar "inactivos" los depósitos contaminados que se acumulan en 720 hectáreas en las marismas del Rincón de Huelva desde hace casi 40 años

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Inmovilizar, impermeabilizar y cubrir, básicamente son los tres objetivos que se propone conseguir sobre el terreno el proyecto piloto para la restauración medioambiental de las balsas de fosfoyesos, depósitos contaminados que se acumulan a lo largo de 720 hectáreas en las marismas del Rincón, en la ría del Tinto (Huelva). Los primeros resultados se conocerán a finales de octubre o primeros de noviembre, que definirán las bases para diseñar el proyecto definitivo a ejecutar sobre las llamadas balsas de fosfoyesos que durante los últimos 40 años han depositado las industrias Fertiberia y Foret.

Los trabajos en campo comenzaron a mediados del mes de julio a partir de los ensayos que se hicieron en el laboratorio, concretamente en el del Grupo de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia que dirige la catedrática Mª José Martínez. Esta es codirectora del proyecto junto a la profesora Carmen Pérez, que ayer explicó sobre el terreno lo que se está haciendo.

Máquinas y científicos trabajan en dos parcelas de 900 metros cuadrados de fosfoyesos cada una, en total 1.800 metros cuadrados. Se han elegido por ser de fácil accesibilidad y por ser características del entorno para posteriormente poder elaborar una propuesta de actuación integradora. Una de las dos parcelas, llamada de referencia, se va a monitorizar a través de pozos de los que se obtendrán muestras para comprobar cómo se comporta el terreno. En la otra, de actuación, se ponen en práctica los ensayos que han dado mejores resultados en el laboratorio.

Los trabajos son "muy simples", dijo ayer Carmen Pérez. Consisten en colocar una capa superficial para impermeabilizar, una capa de drenaje, con piedra, y tapar con tierra. Esta fase terminará a mediados de agosto y le seguirá la de colocación de puntos de muestreo para monitorizar la experiencia.

La segunda actuación se lleva a cabo en una de las zonas intermedias que existen entre una balsa y otra por el depósito escalonado de los materiales. Concretamente en las salidas de borde donde existen aguas que drenan. Aquí se propone colocar barreras activas para forzar la salida del agua procedente de los fosfoyesos, en forma de embudo de flujo para que pase por determinados materiales. Estos van a conseguir, según la codirectora del proyecto piloto, poner en marcha una serie de procesos químicos que procuren la inmovilización de todos los posibles contaminantes. "Harán las veces de cortafuegos", comentó Carmen Pérez, y añadió que, "al final, el agua que pueda escurrir será la misma que la que resulte de pasar por cualquier depuradora o sistema de depuración".

Este proyecto piloto, que ejecuta la empresa Tragsatec, cuenta con un presupuesto de un millón, que aportan la Junta y el Gobierno, y en él participan las universidades de Huelva y Sevilla, que colaboran en el proyecto con el grupo de trabajo de la Universidad de Murcia.

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