Almodóvar al descubierto

  • Con el inicio de su rodaje en Santiago, el cineasta manchego desvela los secretos del cine a los curiosos

El rodaje de la nueva película del director Pedro Almodóvar congregó ayer en las calles de Santiago de Compostela a decenas de espontáneos, que confesaron estar sorprendidos y emocionados por descubrir los entresijos de una grabación cinematográfica.

La filmación se inició en la capital gallega y se prolongará durante once semanas en diferentes escenarios, como el Pazo da Oca (A Estrada, Pontevedra), Madrid y Toledo, en un cigarral a pocos kilómetros de la ciudad.

Protagonizada por Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet y Roberto Álamo, la nueva cinta, titulada La piel que habito, cuenta también con la participación de Blanca Suárez, Eduard Fernández, José Luis Gómez, Bárbara Lennie, Susi Sánchez, Fernando Cayo y Teresa Manresa.

En el proyecto, que dispone de un presupuesto de diez millones de euros, vuelven a colaborar técnicos asiduos a la filmografía del cineasta manchego, entre ellos José Luis Alcaine como director de Fotografía, su fiel José Salcedo como montador y su imprescindible músico Alberto Iglesias.

Abordado por los periodistas antes del inicio de los ensayos, Almodóvar reconoció que él y su equipo, algo más de medio centenar de personas, están "muy contentos" con el rodaje de La piel que habito, inspirada libremente en la novela Tarántula, del escritor francés de Thierry Jonquet.

Pasadas las 10.35 horas, Almodóvar salió del instituto San Clemente, en el casco histórico de Compostela, y se dirigió hacia el set preparado para grabar una escena exterior con la actriz valenciana Susi Sánchez.

Ataviada con un vestido violeta oscuro y negro confeccionado por la diseñadora belga Diane Von Furstenberger, la intérprete valenciana escuchó atentamente las directrices de Almodóvar y el equipo cinematográfico ordenó el comienzo de la filmación con los gritos de "acción, figuración, acción".

Las cámaras atrajeron a espontáneos, que, en su mayoría, se mostraron sorprendidos por el rodaje de Almodóvar, pues desconocían que estaba programada una grabación en la capital gallega, y decidieron aproximarse a las inmediaciones para presenciar la filmación.

"Nos hemos sorprendido y hemos dicho ¡vamos para allá!, a ver si podemos sacar una fotillo", explicó una pareja procedente de Jaén, quien llegó ayer a Compostela para veranear en la ciudad.

Ser testigo de la organización de un rodaje cinematográfico más que por ver en persona a Almodóvar fue otro de los argumentos aportados por los caminantes para quedarse a disfrutar de la representación.

"Más emocionado por ver todo el montaje, el lío que tienen, y la complicación para rodar. Me parece complicadísimo con el tráfico, la gente, la lluvia", explicó un paseante. Las primeras tomas se grabaron con la actriz bajo un paraguas oscuro, sin embargo el director manchego consideró que el ambiente escenográfico era "más dramático sin paraguas", por lo que Sánchez pasó a sujetar el objeto con la mano.

Uno de los figurantes, Manuel Antón García, valoró la "gran experiencia" de participar en una película de Almodóvar, mientras que Elena Cajaraville, que ya había sido seleccionada como extra para anuncios publicitarios, señaló que grabar con el director manchego se lleva "bien".

Mientras se sucedían las escenas, los viandantes atendieron a las indicaciones de la organización, quien les solicitó no hacer fotografías para evitar que el ruido de los "clics" de las cámaras se mezclasen con los sonidos de la película.

La colocación de un cartel con la inscripción de "paso cortado" alertaba a los conductores de restricciones viarias en la zona y agentes de la Policía Local reorganizaban el tráfico con cortes y desvíos de circulación "en momento puntuales", explicó a Efe uno de los guardias.

Tras una hora repitiendo el mismo cuadro, los montadores recogieron el material cinematográfico para trasladarlo al instituto de San Clemente y seguir rodando allí.

El cine de Almodóvar cultiva un naturalismo que destruye el usual costumbrismo burgués del cine español. Suele representar, por el contrario, una realidad marginal o del subproletariado urbano y abunda en elementos escandalosos y provocadores: policías corruptos, consumo de drogas, maltrato, prostitución, niños precoces, paletos filosóficos, marujas desesperadas, homosexualidad desgarrada... Todo ello sin renunciar a su humor irreverente y sin dejar de provocar con heterodoxas escenas de sexo, como la lluvia dorada de su primer largo en 35 mm Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980).

Su primer trabajo cinematográfico Folle, folle, fólleme... Tim (1978), filmada en Super 8, se circunscribe dentro de este estilo punk. Este material escandaloso podría pretender, como en el caso de los surrealistas, épater les bourgeois (perturbar a los burgueses). Con el tiempo, sin embargo, va puliendo su escritura y desarrollando guiones cada vez más sofisticados y coloristas, muy cercanos al melodrama clásico inspirado en Douglas Sirk, el cineasta norteamericano autor de cintas míticas del género como Escrito sobre el viento.

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