Icíar Bollaín viaja a Nepal con Verónica Echegui

  • La directora convierte a la actriz en una maestra que lucha contra los elementos en 'Katmandú, un espejo en el cielo'.

Iciar Bollaín ha subido su apuesta como directora. Tras ser una sólida actriz de nuestro cine, tras su mágica revelación en la no menos mágica El sur, se convirtió en una excelente directora con querencia por las historias intimistas. Tras el fenómeno Hola, ¿estás sola?, que enganchó con toda una generación, hizo dos excelentes películas como fueron Flores de otro mundo (que entre otros aciertos puso al gran Luis Tosar en el mapa) y la magnífica Te doy mis ojos, ejemplo para estudiar como se puede tratar un tema conflictivo y lleno de aristas con sensibilidad y sin estridencias. Pero tras el relativo pinchazo de Mataharis, Bollaín decidió dar un giro a su carrera y dedicarse a producciones más complejas. También la lluvia fue un rodaje complicado, en Bolivia, que en algunos casos la acercó a las grandes épicas de Herzog en las selvas sudamericanas.

Pero lejos de desalentarse con la experiencia, Iciar Bollaín se ha metido en un berenjenal aún más desafiante: irse a Nepal, un sitio donde casi nadie habla inglés y rodar un film en la lengua de Shakespeare y en nepalí. Todo ello para adaptar con credibilidad el famoso libro Una maestra en Katmandú, obra de Vicki Sherpa (seudónimo de Victoria Subirana), en el que contaba sus vivencias como maestra cooperante en el país del Himalaya. El equipo de la película vivió una auténtica aventura que les puso de los nervios. Nepal no fue muy hospitalario con ellos, despertando una gran desconfianza. No sabían a quien dirigirse exactamente para pedir los pertinentes permisos de rodaje, lo que generó tensiones. Consiguieron el placet para rodar una escena de la cremación de un cadáver en el principal templo de Katmandú, pero cuando estaban a punto de hacerla los sacerdotes se echaron atrás con la excusa de que no les parecía serio imitar sus ceremonias fúnebres con quemando un muñeco, teniendo que buscar in extremis otro lugar.

Pero lo peor fueron los problemas logísticos, ya que en Nepal se encontraron con cortes de electricidad que duraban hasta doce horas, lo que retrasó el rodaje hasta extremos exasperantes. A pesar de ello el equipo tuvo grandes satisfacciones. La mayor fue trabajar con los nepalíes. Prácticamente, la única actriz profesional del proyecto fue la protagonista, Verónica Echegui. Los demás eran ciudadanos de Katmandú sin experiencia, como los niños de la escuela, en una de esas mezclas entre documental y ficción que tanto le gustan y debe haber aprendido de su pareja y coguionista Paul Laverty, quien a su vez trabajó tanto este maridaje en su larga colaboración con Ken Loach. Después de tantos esfuerzos, el producto resultante, Katmandú, un espejo en el Cielo se estrena hoy, aunque a la espera del veredicto de la crítica y la taquilla la directora ha debido sufrir la primera decepción con sus compañeros de la academia de la que fue vicepresidenta hasta el pasado año. Y es que ante los Goyas del 19 de febrero, Iciar Bollaín, una habitual acaparadora de candidaturas, sólo ha conseguido colocar a Verónica Echegui y a su guión en la línea de salida. A pesar de esta falta de respaldo, a partir de hoy podemos juzgar en las salas la aventura nepalí de la directora.

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