Antonio Banderas. Actor, director y productor

"No quiero que la película sobre Boabdil sea un muro que me impida moverme"

  • El actor malagueño está detrás de la nominación a los Oscar del corto de animación 'La dama y la muerte'

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Su voz destila una extraña mezcla de cansancio y satisfacción. Antonio Banderas (Málaga, 1960) anda estos días dando las gracias continuamente por las felicitaciones que recibe por La dama y la muerte, el cortometraje de animación que lleva la firma de su productora, la malagueña Green Moon y que ha sido nominado a los Oscar. Su discurso es amable, paciente y con conciencia de equipo. El mismo que llevará adelante la recreación digital de Boabdil, el último rey, un proyecto que le exige "mucha responsabilidad, a todos los niveles".

-¿Tenía esperanzas de conseguir esta nominación a los Oscar?

-La verdad es que sí, aunque es tan complicado entrar en una terna de este tipo. Se habían enviado cientos de cortometrajes de todo el mundo. Pero nosotros habíamos apostado por un salto cualitativo en la tecnología. De hecho, este corto lo concebimos como un experimento para ver cómo podíamos después utilizar esos recursos en Goleor, el largometraje que estamos realizando. Además la elección se hizo de una forma absolutamente democrática. En la compañía se hizo un concurso de ideas y la de Javier Recio fue la más votada por sus compañeros y por nosotros.

-La distinción llega en un momento propicio y prolífico para la animación como género...

-La animación está pasando por un momento dulce y, al mismo tiempo, se está integrando en el cine tradicional. Este año lo vemos con Avatar, donde se conjugan ambos factores. Nosotros estamos en ese camino. El proyecto de Boabdil requerirá de la participación de Kandor Moon (la fusión de Kandor Graphics y Green Moon) para ofrecer una visión de la Granada de hace 500 años. Vestir La Alhambra de aquella época necesita de esa tecnología. Yo he visto ya los trabajos experimentales que ha hecho el estudio y es espectacular. La gente se va a quedar sorprendida.

-La película sobre Boabdil es un proyecto que lleva acariciando desde hace tiempo, ¿progresa?

-Es un proyecto que requiere de determinados factores, pero no está parado en absoluto. Se tienen que dar unos condicionantes que van desde el ideológico al financiero. Yo estuve visitando los países árabes el año pasado y hay un cierto compromiso de algunos de ellos como Qatar, Abu Dhabi y Dubai. En Marruecos también se ha ofrecido la posibilidad de usar parte de la infraestructura que ellos tienen para rodar determinadas escenas. Después de todo el trabajo de búsqueda que hemos hecho nos hemos dado cuenta de que la historia, según quien la cuente, puede ir en un camino o en otro. Tratar de encontrar la realidad y, al mismo tiempo, dramatizarla para que sea accesible es complicado. Tiene una gran carga épica, romántica y encierra una reflexión sobre cosas que ocurren ahora pero con 500 años de diferencia.

-¿Cómo compagina un trabajo de esta envergadura con el resto de proyectos que le surgen?

-Lo que ocurre es que yo no quiero que Boabdil se convierta en un muro que no me permita moverme. Al mismo tiempo quiero seguir con otros proyectos que no requieran de tantísima financiación. Las cosas caen, maduran por su propio peso. En el momento que esté listo le meteremos mano con todas las de la ley.

-Tengo entendido que el largometraje de animación contará con las voces de su mujer Melanie Griffith, su suegra Tippi Hedren y su hijastra Dakota...

-Está por estudiar. Ellas tendrán que someterse a las pruebas pertinentes. Para Goleor va a haber un reparto norteamericano, porque la la vamos a realizar en inglés para alcanzar un mercado lo más amplio posible y con actores de primera. Mi mujer tiene una voz muy alta- un high peach como dicen por aquí- y hay un par de personajes que le podrían ir muy bien. Además ya había realizado un trabajo de este tipo en Stuart Little. Dakota este año está reventando como actriz.

-Hace unos meses terminó de rodar con Woody Allen, ¿contento?

-Ha sido todo un honor. Es un director al que aprecio y admiro desde hace años. Pero mi personaje está al servicio de la película, es de poco recorrido, aunque tengo unas diez secuencias, prácticamente todas con Naomi Watts. Es curiosa la querencia que Allen está teniendo por Europa. El hombre, al buscar un nuevo espacio se rebusca a sí mismo y encuentra otras cosas. Es un tipo que no deja de experimentar, muy prolífico. No para.

-Penélope Cruz ha sido nominada por Nine, precisamente el musical que usted interpretó en Broadway, ¿le convence el resultado?

-No puedo dar una opinión sobre la película. Prefiero no juzgar porque no tendría objetividad, no tengo la suficiente distancia. Estuve casi un año t trabajando en el teatro y para mí se reduce a algo absolutamente teatral. El teatro y el cine tienen sus grandes diferencias.

-El hecho que desde Málaga y Granada se impulse un trabajo que interese a Hollywood, ¿ayuda a desterrar complejos?

-Yo he creído siempre, incluso antes de salir de Madrid, que en Andalucía tenemos mucho talento. Si volvemos la vista atrás, la aportación de Andalucía al mundo es tremenda. Y eso debería de servirnos para quitarnos de encima muchos complejos. Desde Picasso hasta Lorca, pasando por Falla... Hay que apoyarse en esos nombres para creernos que podemos hacer cualquier cosa. Y hay que hacérselo ver, sobre todo, a las nuevas generaciones. El talento -que lo da un poco la tierra- y el sacrificio diario, esas dos cosas juntas son una bomba.

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