Barcelona, aquí está el Unicaja

  • Regreso Tras dos faltas entre los ochos mejores, el equipo malagueño vuelve tres años después a la Copa del Rey con un morboso derbi regional ante el Banca Cívica sevillano

Entra el Unicaja en el inmenso hall del Juan Carlos I, el otro centro neurálgico de la Copa del Rey, además del Sant Jordi. Suena a real casi todo en la Ciudad Condal. No es realeza, pero sí realidad que el Unicaja está de vuelta en la Copa del Rey, ese dulce de satisfacción instantánea tan codiciado, tan prestigiado y que en Málaga ni siquiera se ha llegado a oler en las dos últimas temporadas.

Camina el Unicaja erguido, con la cabeza alta. No es ningún novato, no tiene que pedir permiso para nada a nadie porque éste es su lugar, su hábitat, su sitio obligado, al que ha faltado en dos ominosos capítulos de su historia reciente. Es paradójico, dos faltas, además de otros factores, tumbaron a Aíto García Reneses, el que más títulos ganó (cinco) en la era ACB.

Curiosamente, el último partido que el Unicaja paladeó en una Copa fue una final, hace tres años. Tremendo partido aquel en el Palacio de los Deportes de Madrid. Un duelo heroico, con prórroga de por medio, en el que se tocó el cielo con las manos antes de caer con todo el honor. No queda apenas nadie de aquel equipo. Apenas Berni sobre la pista y Ángel Sánchez Cañete en el cuerpo técnico.

Ha cambiado mucho en estos tres años el Unicaja, ha mutado en un club más moderno en imagen externa. Por dentro ha iniciado un proceso de cambio. La manga ancha y el cajón abierto de espléndidas eras pasadas son historia. Es un equipo más proletario, no hay grandes nombres, los sueldos se han reducido para adaptarse a la realidad del mercado. En cierta forma, experimental en grandes citas de este calado. Sólo cuatro jugadores han participado en una Copa española. Berni y Garbajosa saben levantar el título, además de verde (2005). Valters y Freeland han jugado apenas un partido con Joventut y Gran Canaria. También Chus Mateo, finalista con el Madrid y ganador con el Unicaja al lado de Scariolo, toma la alternativa en una cita de este calado. El resto abre los ojos y se ve en medio de ese hall, hoy en el Sant Jordi, que impacta por su inmensidad, por su amplio espacio.

Evidentemente, hay expectación por medir al Unicaja, que ha ilusionado hasta el bajón del último mes. Hubo descarga de tensión en Valladolid, donde se cortó una asesina racha de siete derrotas que despoja de confianza al más pintado. En la Copa se han visto de todos los colores. Octavos que ganan, primeros que caen en cuartos. Los pronósticos son jugosos, pero inútiles. Vale estar bien hoy a las 19:00 horas, no a las 17:00 ni a las 21:00.

Morboso el duelo con el Banca Cívica, el equipo sevillano. Los ciclos buenos de ambos clubes no han convergido en peleas por algo grande. Los dos han jugado finales, sólo el Unicaja ganó. El cetro andaluz está a buen recaudo en una vitrina de Los Guindos, pero el Banca Cívica es un equipo competidor, fajador, difícilmente batible en los cruces desde que Joan Plaza tomó el mando hace dos años y medio. Equipo incómodo el sevillano, que no desconecta de los partidos, con las sabidas excepciones, como las del pasado domingo ante el Madrid.

Ha llegado la hora, el partido que Freeland lleva "tres años esperando". El que han soñado muchos de los que debutan. El que Berni y Garbajosa han jugado muchas veces. El que Chus Mateo visionó cientos. El que el Unicaja y Málaga se merecen.

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