Cabezas, ante su rival predilecto

  • El base malagueño completó en Tel Aviv el año pasado su mejor partido

Los nombres de la antigua Mano de Elías, ahora Nokia Arena, y del Maccabi de Tel Aviv despiertan el instinto de Carlos Cabezas, que se encuentra cómodo jugando ante la legendaria camiseta amarilla. Lo dicen las cifras, 22 puntos de media en los tres últimos enfrentamientos ante uno de los orgullos de Israel, y las sensaciones. "Siempre intento jugar motivado, sea el rival que sea. Pero sí es cierto que el Nokia Arena es una de las pistas más bonitas de Europa, por la atmósfera que se respira, por toda la leyenda que rodea a ese pabellón y a ese equipo", señala el base malagueño tras el entrenamiento vespertino, tumbado en la camilla de los fisioterapeutas.

El partido de los partidos en el aspecto individual en la carrera de Carlos Cabezas es, hasta ahora, el del pasado 26 de octubre de 2006. Partido inaugural de la Euroliga. "Recuerdo un gran partido colectivo, muy serio. Lo único que nos faltó fue la victoria. Forzamos la prórroga y hasta el final tuvimos opciones de llevarnos el partido", rememora Cabezas. La mácula fue la derrota (106-101), pero la actuación personal del base malagueño fue extraordinaria. 32 puntos (7/11 en tiros de dos, 4/6 en triples y 6/6 en tiros libres), seis rebotes (cuatro en defensa y dos en ataque), seis asistencias y siete faltas recibidas para un total de 41 de valoración en 41:30 minutos.

Curiosamente, ese día Cabezas no fue titular, sino que Pepe Sánchez figuraba en el quinteto inicial. Un par de acciones negativas del base argentino llevaron a Scariolo a cambiarle cuando se llevaban 3:30 de juego. Ya no volvería a sentarse Cabezas. "Fue uno de esos días en los que te sientes pleno de confianza, ves claro el aro y te anticipas a las jugadas. Claro que tengo un grato recuerdo de aquel día. Es el tope de anotación y valoración de mi carrera. Recuerdo que me aplaudieron y todo... Lástima de derrota", rememora Cabezas. Tras el partido, el delegado, Manolo Rubia, contaba que, en un momento dado, había sonado una alarma en la mesa de anotación. Era porque Cabezas había llegado a estar en los 45 puntos de valoración, superando el tope en este casillero estadístico registrado en cualquier partido en el Nokia Arena. Algún fallo en el tiro y alguna falta en los minutos finales de la prórroga rebajó la cifra hasta el 41, que le valió, no obstante, ser el MVP de la jornada europea. Años antes, Cabezas también fue protagonista (12 puntos) en la única victoria cajista en la pista macabea (86-89, 2002/03).

Cuestionado sobre si los precedentes le hará recibir un marcaje especial, el base malagueño duda: "Igual por la trayectoria de este año sí, pero no es algo que me preocupe. Es normal que el rival esté más pendiente de los contrarios que anotan más. Pero yo tengo que salir a jugar mi partido y ya está".

Lo que sí descarta taxativamente Cabezas es que el equipo esté pendiente del partido ante el Cajasol: "No, no, pensamos a tope en Tel Aviv. Por varios motivos. Porque es un partido fuera de casa, donde tenemos deberes pendientes. Y también porque queremos ser cabezas de serie. Evitar a Panathinaikos y CSKA sería clave y dependemos de nosotros. La línea del equipo, de todas formas, es positiva. Lástima que se nos escapó el partido de Manresa, pero el trabajo del día a día es bastante bueno. Cuando regresemos de Tel Aviv ya habrá tiempo de pensar en el Cajasol".

Cabezas no teme un bajón físico a pesar de que lleva a tope desde principios de temporada. "Personalmente, fatiga no siento para nada. Las lesiones me están respetando y gracias al gran trabajo del cuerpo médico y los fisios estoy a tope. Me siento bien. Ha habido varios partidos que me han salido las cosas en los momentos decisivos y me siento con seguridad", remacha el base. En Tel Aviv están avisados y saben quién es. Por algo le quisieron hace dos años.

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