Cavendish alardea de superioridad

  • El británico se hizo con el triunfo al sprint en Burgos por delante de Hushovd · El maillot rojo sigue en manos de Antón

El británico Mark Cavendish (Columbia) se metió de lleno en la espiral ganadora con su segunda victoria consecutiva en la Vuelta, esta vez en la decimotercera etapa, disputada a través de 196 kilómetros entre Rincón de Soto y Burgos, en otro alarde de superioridad, mientras que Igor Antón conservó el maillot rojo.

Cavendish impuso su ley con superioridad aplastante. Su lanzador de lujo, el australiano Matthew Goss, le despejó el camino a 150 metros de la pancarta de meta y el jefe sólo tuvo que rematar la faena. Con claridad, sin respuesta. Hasta se permitió la licencia de emular a las figuras de MotoGP y entró en meta haciendo un caballito, como Valentino Rossi.

El británico relegó al noruego Thor Hushovd (Cervelo) a la segunda plaza y al italiano Daniele Bennati a la tercera. Esta vez Tyler Farrar bajó al sexto puesto y se metió en la lucha Koldo Fernández de Larrea. El salto del vencedor sobre la raya era la firma de la victoria 55 de su equipo en la presente temporada.

Al igual que en el Tour, donde fue batido dos veces por Petacchi antes de estrenar su casillero, a Cavendish, en la Vuelta, le ha costado entrar en la onda ganadora, pero ya ha golpeado dos veces consecutivas. Ya está fino. Sin duda, este polémico esprinter, considerado el malo del pelotón, ha superado un comienzo de temporada complicado, con problemas en el equipo por su competencia con el alemán Greipel, casi tan rápido como él, y luego con sus dolores de muelas, la ruptura con su novia, el encarcelamiento de su hermano y la muerte de su abuela.

El duelo previsto entre los guepardos y los aventureros fue para los primeros. En la víspera del tríptico de montaña en Cantabria y Asturias, la hora de la verdad, en la que Antón entrará de líder con 45 segundos de ventaja sobre el italiano Vincenzo Nibali (Liquigas) y 1.04 sobre el español Xavier Tondo (Cervelo). Purito Rodríguez espera cuarto a 1.17 y Mosquera prepara la artillería pesada a 1.29.

Desde Rincón de Soto hasta Burgos, los favoritos se dieron tregua, aunque tuvieran que bailar al son de los equipos de los hombres bala, a una media de 40 kilómetros por hora. Tras múltiples intentos se marcharon del grupo el australiano Davis (Astana), el holandés Tersptra (Milram), el belga Kaisen (Omega) y los italianos Mori (Lampre) y Cheula (Footon).

Pero el Garmin de Farrar se empeñó en absorber la escapada. Lo consiguió, pero no tuvo el premio de la victoria ante un Cavendish inalcanzable para el resto.

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